A veces uno se tropieza con
trabajos muy interesantes con respecto a lo paranormal. Este es uno de ellos. No nos hemos tomado el trabajo de traducirlo
al Castellano porque carezcamos de material para mostrar en nuestra página
sobre “Lo Paranormal y la Cultura”, sino porque en se exponen, de una manera clara
y sencilla, señalamientos sicosociales y
socioculturales muy importantes en relación con los tabúes que caracterizan la
respuesta general de la sociedad humana ante
aquellos fenómenos que desbordan la capacidad oficial de explicación, con todo
lo que ello implica. También expone algo de la historia reciente y del estado
actual del problema, razón por la cual hemos considerado necesario ponerlo al alcance de los lectores de habla
hispana. El original en Inglés apareció
en el Volumen 16, Número 4 de UFO/The Science and Phenomena Magazine
(Agosto-Septiembre 2001, bajo el título “Everywhere, by Stealth”). Se
han hecho los trámites del permiso correspondiente para la versión en español.
Miguel
Paz Bonells
Día a día ocurren eventos espectaculares en los cielos, en
el espacio, en los océanos y sobre la tierra, que son presenciados por
asombrados testigos. Para muchos de
ellos, el choque producido por algo tan extraordinario e inexplicable,
representa una experiencia perturbadora que jamás olvidarán. Sin embargo muy pocos revelan a otros lo que
vieron, excepto, quizá, a algún amigo o miembro de la familia.
Las cosas que estos testigos presencian, aunque variadas,
pueden clasificarse dentro de ciertas categorías. Veamos un ejemplo típico, que describe un
evento ocurrido en Hydes, Marryland, el 15 de Mayo de 1976, pero que sólo fue
informado 23 años después al Centro Nacional de Reportes sobre OVNIS, en Internet.
El testigo que describió el caso estaba con otras cinco personas, todas
adultas y profesionales, descansando sobre césped frontal de una granja,
después de cenar, a eso de las 7 p. m.
Para su gran sorpresa, vieron aproximarse lentamente una enorme nave
circular desde el horizonte, tal vez a 50 o 60 Kilómetros por Hora. Rotaba lentamente en dirección contraria a
las agujas del reloj; en sus bordes exteriores se veían luces blancas. Los testigos estimaron el diámetro del objeto
en unos 300 metros, aunque era difícil distinguir los detalles, debido a la luz
solar a esa hora del día. Cuando el
objeto se detuvo sobre ellos, se dividió en cuatro naves pequeñas con forma de
cuña. Entonces, en un abrir y cerrar de
ojos, los objetos se dispararon hacia los cuatro puntos cardinales. Nunca hubo sonido alguno durante el
avistamiento. “Hasta hoy”, afirma el
testigo, “no hemos hablado con nadie acerca de esto, ni siquiera entre
nosotros”. Este avistamiento es
extraordinario, inexplicable y, de cierta manera, un lugar común. Los archivos con informes sobre ovnis
describen muchos ejemplos de naves silenciosas que se dividen en pequeños segmentos, para luego alejarse silenciosamente
a velocidades asombrosas. No sólo son reportadas por personas comunes y
corrientes, sino también por personal militar.
Con respecto a los militares y a los civiles, por lo general el silencio
es la regla cuando se trata de ovnis. El
personal militar posee sus protocolos secretos, por supuesto, pero el trauma y
el miedo al ridículo son generalmente suficientes para mantener tranquilos a
los civiles.
Uno desea, sin embargo, interpretar el fenómeno y todo
indica que el número de testigos que presencian ovnis están, no en el orden de
los miles, sino en el de los millones. Mientras
el asunto es considerado como algo banal o de la mayor seriedad, las personas
están viendo cosas que las afectan profundamente. Puesto que no existen
estructuras institucionales donde puedan informar, ni siquiera conversar con
alguien, deciden guardar silencio acerca de lo que vieron y tratan de olvidar lo
que incuestionablemente representa la experiencia más increíble de sus vidas. Para algunos el tiempo hace eventuales
estragos en la fortaleza de sus convicciones, hasta que se convencen a sí
mismos de que, tal vez, lo que ellos vieron no era tan increíble… permanecen
con la boca cerrada debido a que, por supuesto, temen ser etiquetados de locos,
un lujo que muy pocos pueden permitirse.
Desarrollo del Problema
Ver no siempre
significa creer, mucho menos entender.
Lo que importa es ver en la perspectiva correcta. La historia provee demasiados ejemplos de
gente que ve cosas, cuya existencia fue negada por autoridades superiores, de
gente que percibió cosas antiguas de una manera nueva y fue ignorada. Galileo no pudo persuadir al papa de que
contemplara las lunas de Júpiter a través del telescopio. En el Siglo 18, la Academia Francesa de la
Ciencia, negó que pudieran caer piedras del cielo y rechazó el testimonio
masivo de los testigos como tonterías supersticiosas. Durante la mayor parte del Siglo 20, los
científicos rechazaron la deriva de los continentes como una fantasía, a pesar
de que las observaciones sugerían que África y Suramérica parecían encajar la
una en la otra, compartiendo, de hecho, muchas propiedades geológicas. Dejando la ciencia por la política, los
testimonios se vuelven aún más dramáticos, casi surrealistas. El Siglo 20 proveyó varios ejemplos de
pueblos enteros siendo liquidados, en medio de la negación sistemática por
parte de sus asesinos. Cada vez
aparecieron testigos que anunciaron lo que estaba pasando, sólo para obtener el
silencio o el desprecio como única respuesta, mientras que naciones enteras
como los Armenios, los Ucranianos, los Cosacos, los Judíos, los Eslavos, los Camboyanos,
los habitantes de Timor Oriental y los Kurdos, eran reducidos. La gran cantidad de avistamientos ignorados
de ovnis se ajusta a este patrón, cualquiera que sea su naturaleza. Usted puede haber visto cualquier cosa;
usted puede saber lo que sea, pero persuadir frente a las negaciones oficiales
es algo enteramente diferente.
La respuesta ante los avistamientos de objetos voladores
desconocidos evolucionó durante el siglo pasado. La oleada de naves aéreas de 1897, por
ejemplo, reflejó nuestra edad captando el interés público, para luego
desvanecerse en el abismo de la memoria colectiva. Hubo diferencias, sin embargo. El ridículo oficial era menos importante y
nadie hablaba de alienígenas, a no ser por algunas bromas asociadas a los
hombrecitos de Marte… y la gente se
presentaba con más frecuencia ante los periódicos locales independientes a
decir lo que habían visto.
Principalmente, se daban menos avistamientos de ovnis genuinos y la
gente estaba menos consciente del fenómeno, aunque la situación era parecida:
no existían oficinas oficiales que
colectaran informes. En 1897, si usted
pensaba que había visto un extraterrestre, tenía que arreglárselas solo.
Los avistamientos de eventos anómalos se incrementaron
dramáticamente después de la Segunda Guerra Mundial. Las nuevas tecnologías jugaron, ciertamente,
un papel importante. El Radar y la
aviación diseminada por todas partes, por ejemplo, facilitaron la detección de
los ovnis. Es imposible, por lo tanto,
declarar concluyentemente, que los ovnis en sí mismos se volvieron más comunes,
a pesar de que esta idea es asumida por la mayoría de los escritores que tratan
el tema. Era, sin embargo, razonable
suponerlo, debido al incremento de los informes procedentes de testigos basados
en la tierra. Sea como sea, no podemos
todavía saberlo y seguirá siendo una suposición.
Una cosa está más allá de toda duda: los ovnis se volvieron
importantes para nuestros militares y élites políticas. Esto requería de la colección de la mayor
cantidad de inteligencia en el menor tiempo posible y explica la intensa
cobertura que le dieron los medios a los platillos voladores, después del
avistamiento que tuviera Kenneth Arnold el 24 de Junio de 1947.
Durante los meses y años que precedieron el encuentro de
Arnold, los Norteamericanos y los Europeos, incluyendo personal militar, habían
estado viendo ovnis. En los primeros
años de 1947, por ejemplo, aeronaves militares habían “perseguido” un ovni
sobre el Mar del Norte, sólo para ser sobrepasadas y dejadas atrás. La intensa cobertura periodística que siguió
al avistamiento duro dos semanas, animó a la población del país a informar lo
que veía y se detuvo abruptamente.
Durante las siguientes dos décadas ciertos programas militares como el Sign, el Grudge y el Blue Book continuaron aceptando informes del público
sin reconocer ningún tipo de crédito, pero dándole un útil servicio a los
militares en lo que respecta a la recolección de inteligencia.
Desde el final de los 40 hasta el final de los 60, cualquier
norteamericano que viera un ovni, podía quedarse tranquilo en la ficción de que
su gobierno investigaría el evento. El
Proyecto Blue Book, sin embargo, no era más que un simple punto de recolección, pues no estaba
en capacidad de conducir ningún análisis de fondo y sólo se encargaba de
desinformar al público. Esta deficiencia
fue aparente durante los primeros años de la década de lo 50. Como respuesta, dos grupos privados formidables
pudieron competir con el Blue Book en
cuanto a la recolección de informes sobre ovnis: el Comité Nacional de
Investigación de los Fenómenos Aéreos (NICAP)
y la Organización para el Estudio de los Fenómenos Aéreos (APRO). Esta estructura
institucional ayudó a brindar a los testigos de ovnis una patente de
legitimidad.
Aun así, la mayoría de los avistamientos no fueron
informados. Durante los mejores días del
Blue Book el consultor de la Fuerza
Aérea, Dr. Allen Hynek, estimó, conservadoramente, que el programa recibía
menos del 10% de todas las observaciones de ovnis que tuvieron lugar. La aceptación de esta lógica significa más de
120.000 avistamientos de ovnis en los E. U. en unas dos décadas y un número
mucho mayor de testigos. A la luz del método
falaz creado por el Blue Book para explicar
la mayoría de estas observaciones, debemos concluir, por ahora, que hubo
miles y miles de avistamientos de verdaderos ovnis durante este período.
La era de la legitimación institucional fue breve. En la mitad de los años 60, una nueva oleada
de avistamientos de objetos voladores no identificados creó una sensación cercana a la crisis. El papel del Blue Book se hizo algo obvio
cuando lo mejor que se le ocurrió, en
efecto, fue culpar de los ovnis al gas de los pantanos. La pérdida de credibilidad ante el público superó
cualquier contravalor que el Blue Book podría haber poseído como lo
que era: una agencia para recolectar informes sobre los no identificados. Por esa razón su liquidación se hizo inevitable
y efectivamente murió en 1969.
Irónicamente, al cerrar sus puertas, el Blue Book debilitó
también sus dos principales
competidores, el NICAP y el APRO, ninguno de los cuales, como consecuencia, se
recuperó jamás dentro del volátil mercado de los ovnis.
Hoy y Mañana
Todo esto nos conduce al momento actual. Continúa ocurriendo un número asombroso de
avistamientos, pero con la diferencia de que ahora no hacen ningún eco en el
dominio público. Oficialmente los
militares no admiten la investigación sobre el fenómeno y aunque algunas
organizaciones aceptan informes, pocos testigos las conocen. La más grande organización OVNI de los
pasados treinta años, la Red Interactiva Ovni o Mutual UFO Network (MUFON), no
puede compararse ni en tamaño ni en calidad con el NICAP ni con el APRO. El resultado es algo parecido a la situación
anterior a la década de los años 40, sin ningún lugar donde pueda acudir el
testigo ni respuesta oficial alguna. Es
la situación de nuestros seis amigos, sentados sobre el césped de su granja,
observando en silencio, aislados, sorprendidos, mientras un objeto de
inimaginable tecnología se desplazaba sobre sus cabezas. Una vez más debemos arreglárnoslas solos.
Tal es, a grosso modo,
el desarrollo público de la respuesta humana al problema. Con respecto a los
ovnis como tales, con el correr del tiempo se han determinado algunas características consistentes:
·
Operan
secretamente
·
Son
silenciosos
·
Están
en todas partes
·
No
se han identificado a sí mismos
·
Presentan
una tecnología imposible según los estándares conocidos
Durante décadas la gente ha afirmado que ve alienígenas, que
estos los abducen y, ocasionalmente, alegan haberse comunicado con ellos.
Entrampada por algo desconocido entre los polos del silencio
oficial y el ridículo, la gente ha desarrollado sus propias teorías:
·
Están
aquí para crear una raza de híbridos, preparando una colonización futura del
planeta
·
Son
turistas que nos visitan
·
Son
científicos que nos estudian, guiados por la directriz primaria de la
no-interferencia
·
Están
aquí porque les interesan los minerales terrestres o el DNA
·
Son
hermanos del espacio que buscan la iluminación de aquellos humanos dispuestos a
recibir su sabiduría
·
Están
aquí pero son indiferentes a nuestro destino
·
Han
estado aquí desde siempre y guiado la evolución humana
No hay vía segura para salir del cenagal representado por
esta problemática. Aún el develamiento
oficial con respecto a los ovnis, una meta loable, no puede conducirnos, de una
manera confiable, hacia una clarificación del problema, pues no se sabe, con
certeza, de qué fuentes podría proceder la develación. ¿Sabe realmente todo el presidente? Tampoco existe una vía para verificar hasta
dónde sería verdadero lo develado. Las
declaraciones oficiales que en el pasado se han referido al fenómeno no
inspiran mucha confianza. En realidad la
CIA ha afirmado por años que ha habido revelación, después de admitir un
interés en los informes sobre ovnis, como una manera de proteger sus aeronaves
clasificadas. Las revelaciones posteriores
a partir de fuentes oficiales, podrían proveer información que se ajusta, en
cualquier punto, dentro del largo espectro de la perfección, la precisión, la
honestidad y la intencionalidad. En
otras palabras: podríamos, en teoría, recibir información que sea completa,
precisa, honesta y en consideración de las mejores intenciones del público.
O podría tratarse de información incompleta, incorrecta, deshonesta y
con la intención de manipularnos. O algo
intermedio.
Debemos, igualmente, considerar la probabilidad de que una
develación completa y precisa sea imposible.
Nuestros líderes pueden saber un poco o mucho de esto. No existe ninguna
razón, sin embargo, para pensar que dominan lo más importante o que mantienen
una relación con los alienígenas en algún nivel de paridad. Si han llegado hasta aquí blandiendo
tecnologías muy superiores a la nuestra, es más probable que nuestros líderes
no hayan logrado establecer una relación equitativa, ni aprendido más de lo que
ellos desean que sepamos. En este terreno
todo podría ser posible. La dispensación
auto-servida de hechos aislados, comprende una gran parte de la historia
diplomática de los Estados Unidos y, en realidad, de la historia de la mayoría
de las naciones; no hay ninguna razón aparente por la cual deba ser diferente
con respecto a una raza avanzada.
Asumiendo lo dicho,
queda sólo por afirmar que la lucha por la terminación del secreto de los ovnis
prevalece como una de las grandes causas de nuestro tiempo. Equivale prácticamente a una batalla por la
verdad, la soberanía y, posiblemente,
nuestra propia supervivencia.
Representa un llamado al valor frente a una amenaza potencialmente grave. Consiste en combatir del lado bueno, sin
considerar las consecuencias.
“Combatir” bien puede
ser la más apta de todas las palabras.
Basados en nuestro limitado conocimiento del lado oculto de este
fenómeno, la humanidad parece estar encarando otra presencia bajo la peor de
las circunstancias posibles: la ignorancia y la atomización frente a una
posible fuerza sobrecogedora. La máxima
“divide y vencerás” ha sido bien practicada dentro del marco de nuestra propia
historia. Una observación de la
respuesta humana ante presencias extrañas sugiere que ellos también conocen
esta máxima. *
* No aparece destacado
en negritas en el original