RESTRICCIONES EN EL APARATO PERCEPTOR HUMANO
Miguel Paz
Bonells
El silbido
ultrasónico que el amo utiliza para llamar al perro, sólo es real para el perro
e, indirectamente, para quien lo genera
a través del silbato…
Todas las
funciones que caracterizan al hombre, tanto desde el punto de vista fisiológico
como psíquico, están especializadas, lo
cual significa que nos encontramos inmersos en un proceso evolutivo general.
Cada uno de los cinco sentidos normales responde o
sensa un rango determinado de vibraciones,
cuyos límites, por encima y por debajo de la escala respectiva, representan las
restricciones a que hacemos referencia, lo cual es fácil de demostrar en lo que
respecta al oído y la visión.
La llamada luz visible está perfectamente delimitada por
una banda de radiación electromagnética cuyas longitudes de onda varían entre
cuatro mil y siete mil diezmilésimas de milímetro
y si un sonido tiene más de diez y seis mil vibraciones por segundo es
sencillamente inaudible. Los otros tres
sentidos responden a variaciones de orden químico (gusto y olfato) y de presión
(tacto), pero se hallan igualmente determinados en lo que respecta a su rango.
La restricción del sentido espacial, el cual nos
permite percibir la dimensionalidad, nos constriñe al ámbito tridimensional, o
tetradimensional, si hemos de considerar el tiempo, pero no nos permite
aprehender las dimensiones superiores del espacio, problema que -hasta donde
sabemos- no está definido por la ciencia.
El autor ha sido testigo de excepción en ciertos
experimentos no-controlados, donde se nos demostró patéticamente, gracias a las
facultades paranormales de un sujeto especial, que la materia puede
experimentar estados de invisibilidad e
intangibilidad, es decir, estados en los cuales no se puede ver ni tocar,
siendo, además, teleportable, en virtud de un campo de energía de origen
psíquico. Vamos a describir unos de los
casos más interesantes:
Lugar:
APARTAMENTO...
Fecha: 1984 (2:00
PM aproximadamente).
No. de
participantes: 4.
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El sujeto colocó
cuidadamente un llavero en el centro de la mesa mientras hablaba... Se trataba
de una mesa
rectangular típica, sin mantel ni nada sobre la superficie, al
momento. Alrededor de la mesa nos encontrábamos 4 personas.
El llavero consistía en un aro de hierro
con algunas llaves, cadena de plata y una pequeña jaula
de ese mismo metal, en cuyo interior había una piedra blanca
tornasolada brillante, del tamaño de una uva grande. La jaula estaba hecha con 4 alambres a
manera de meridianos, con la particularidad de una vuelta en forma de
"S" en la mitad de su longitud, lo cual hacía imposible
la extracción de la piedra sin destruirla completamente, ya que -además-
la misma ocupaba un 90% del espacio interno disponible.
El sujeto que iba a producir el fenómeno simplemente
miró el llavero, después de lo cual la
piedra se desvaneció inmediatamente dentro de la jaula, quedando
todos sorprendidos y en silencio.
Hube de comprobarlo atravesando la jaula con un bolígrafo,
de manera que tuvimos la certeza de que la piedra ya no
estaba allí. Entonces nos dimos cuenta
de que la cadena también se había desvanecido, quedando sólo la jaula y
el aro con las llaves.
Explicar el fenómeno se convirtió de inmediato
en el tema central, mientras el sujeto sonreía, como sugiriendo
que -para él- se trataba de un simple juego. Al poco rato (lo que quedaba del
llavero aún permanecía en su sitio) la piedra se materializó a unos tres
centímetros de la jaula; el sujeto se apresuró a
obsequiársela a uno de los testigos, la señora N. de G., con un
convincente "es para ti"...
Es interesante señalar que el acto de materialización y desmaterialización de los objetos suele ocurrir a una velocidad tan
grande, lo hemos observado así en otras pruebas importantes, que el fenómeno en
sí mismo es prácticamente imperceptible, razón por la cual sería más apropiado aplicar los términos aparición y desaparición.
En el momento de despedirse, con lo que
quedaba del llavero en la mano izquierda izada y cerrada,
oímos el característico ruido metálico de llaves que se rozan: al abrir
el puño para ver qué había sucedido, nos mostró la cadena restituida en su
simple función de atar el aro con las llaves a la
pequeña jaula... aún vacía!.
Los llamados “cinco sentidos” no son, de hecho, la única fuente de impresiones: siempre hubo, entre los individuos, unas diferencias que podemos asociar con su “nivel de ser” y grado de conciencia: sólo que en algunos casos las diferencias pueden conducirnos desde un sensitivo hasta un superdotado con facultades paranormales especiales como:
§ Clarividencia
§ Clariaudiencia
§ Telepatía
§ Proyección Mental
§ Desdoblamiento
§ Telequinecia
§ Teleportación
§ Precognición
§ Canalización
§ Xenoglosia
§ Ubicuidad
§ Sanación
§ Levitación
§ Etc.
Para percibir normalmente estos fenómenos la persona debe tratar de convertirse en un observador atento, tanto del mundo objetivo como de su propio mundo interior; debe poseer, además, una mente abierta y equilibrada, pero, sobre todo su lógica debe ser eminentemente dialéctica, porque esta metodología aleja la posibilidad de que incurra en el más grave defecto de los investigadores: la toma de posición previa.
La Dialéctica es, por definición, una filosofía y un método. La Dialéctica como filosofía reconoce, ante todo, que la realidad objetiva es dinámica y cambiante; en cuanto método ejerce una estricta influencia sobre la mente para que se adecue a estas características de la realidad objetiva, de manera que puede percibirla tal cual es: una mente prejuiciada, evidentemente, no puede captar la realidad en sus múltiples movimientos. Por esta razón la Dialéctica no puede ser, según George Gurvitch, materialista ni espiritualista, sino sólo eso: dialéctica, es decir, “una herramienta depurativa” y nada más.
El autor sostiene la tesis de que toda normalidad, en esencia, es el resultado de un conjunto de restricciones en los mecanismos de percepción, más una buena dosis de subdesarrollo de la conciencia, es decir que toda normalidad es de por sí excluyente. Cuando la conciencia comienza a despertar, como resultado de un trabajo que el sujeto debe realizar sobre sí mismo para mejorar la calidad de sus percepciones y desarrollar sus virtudes, el individuo comienza a percibir más allá de lo normal.
Bajo un estado de atención concentrada, es posible percibir, por ejemplo, si un pensamiento es propio o si, por el contrario, ha sido inducido de alguna mnera; bajo tal estado es posible captar, intuicionalmente, mensajes del Ser Interno que nos permiten mejorar y expandir la conciencia o evitar un accidente. Si permanecemos serenos y atentos, estaremos en capacidad de ver la realidad desde un perspectiva diferente, que facilitará nuestra percepción de aquello que se encuentra más allá de las apariencias.