¿PUEDE EXPLICAR LA TEORÍA ELECTROMAGNÉTICA CIERTOS FENÓMENOS PARANORMALES?

 

Miguel Paz Bonells *

 

 

 

La energía del pensamiento que, de alguna manera, es emitida en ocasiones por el cerebro, concretando principalmente fenómenos tales como la Telepatía y la Telequinecia, es decir, su transmisión a distancia y el movimiento de objetos,  debe ser analizada por la física de vanguardia hasta descubrir su naturaleza y el medio que permite el trans-porte de las ideas/imágenes, o de la energía misma (telergía) para actuar sobre la materia, desde un cerebro a otro,  desde una conciencia a otra conciencia o desde un punto del espacio a otro punto del espacio, siempre como fenómenos percibidos en nuestra dimensionalidad convencional.  El presente trabajo es una especie de “por qué no”  la telepatía, por ejemplo, puede actualmente explicarse, de una manera concluyente, en términos de la teoría electromagnética clásica… tal vez la Mecánica Cuántica pueda ofrecer una plataforma más robusta desde la cual partir en la búsqueda una teoría funcional.

 

Andreas Faber Kaiser fue un gran investigador de lo paranormal, quien nos enriqueció con  obras como Las Nubes del Engaño y, muy especialmente, con los variados trabajos que aparecieron en la revista Mundo Desconocido, que él supo dirigir con gran maestría; ¡esta humilde nota quiere rendirle honor a su memoria, ya que la idea fundamental aquí presentada fue extraída de las páginas de la mencionada publicación!...  Pues bien, retomando el tema, ciertos estudiosos de la transmisión del pensamiento, hecho comprobado pero no explicado aún, han recurrido a la onda  electromagnética para tratar de explicar las transmisiones de energía psíquica, lo cual, hasta ahora, no ha dado los frutos esperados, y fue precisamente en  la citada revista (Número 30, 1978, “La Onda Electromagnética”, p.21) del notable investigador español que encontramos un artículo escrito por otro investigador, el colombiano Alfredo Campbell, que vamos a citar in extenso aunque sintetizando, ampliando y, sobre todo, haciendo algunas precisiones importantes, por considerarlo muy interesante  para tratar de entender algunos aspectos de la fenomenología paranormal, principalmente el de la telepatía o transmisión del pensamiento y afines.  Campbell inicia su trabajo enumerando, uno a uno, los diferentes planteamientos que, basados en la teoría electromagnética, permitirían solucionar el problema de la transmisión de la telergía, como él llama la energía implicada en la teleportación:

 

1.- “La mente es una onda electromagnética porque, según las características de los fenómenos paranormales -independencia del espacio-tiempo y de la masa o barreras-, sólo una onda de esta naturaleza podría comportarse análogamente, apoyado dicho comportamiento en la dualidad onda-partícula, como sucede con la luz”.

 

2.-  “Los fenómenos paranormales son producidos por interacciones electromagnéticas, de cerebro a cerebro si es un fenómeno psi-gamma, donde uno de los cerebros actúa como emisor y el otro como receptor, o son emisores-receptores ambos; en el caso de la acción PK (psicocinética: levitación, polstergeist, toribismo, etc.), la onda se produce con capacidad de choques, bastando con disminuir su longitud de onda”.

 

3.-  “La telergía se desplaza en forma de campos electromagnéticos, pues es la explicación más plausible de la acción a distancia que se presenta en un fenómeno paranormal”.

 

4.-   “Dadas las características electroquímicas del cerebro, toda acción consecuente de su propia actuación guarda relación con un fenómeno de corrientes eléctricas, pudiéndose, por lo tanto, originar ondas electromagnéticas que desplacen una información o acción cinética cualquiera, de acuerdo con la longitud de onda”.

 

5.-  “Los resultados electroencefalográficos de estudios hechos a personas  arrojan una respuesta ondulatoria de tipo hertziano, luego las ondas que ocasionan tal respuesta provenientes  de una fuente electroquímica tienen que ser electromagnéticas”.

 

Existen pensamientos más amplios aún -comienza diciendo Campbell- que parten del sistema nervioso y mediante un análisis de las neuronas, sinapsis y reacciones electroquímicas del cerebro, buscan una formación de antenas emisoras y receptoras en él.  No obstante, no hace falta mencionarlas para buscar conclusiones acerca de la verdad sobre si la “telergía se desplaza espacio-temporalmente en forma de onda electromagnética”.

 

Si tomamos las cinco formas de razonamiento que hemos anotado antes combinándolas con algún conocimiento de parapsicología y de física, resultará un planteamiento más o menos fuerte por su contenido lógico pero sin verdaderas bases, pues chocaría con las leyes del electromagnetismo.  Veamos cómo resultaría una de estas posibles combinaciones, racional pero falsa, aunque lógica y filosóficamente válida:

 

            Los electroencefalogramas de personas en diferentes estados neurológicos describen un comportamiento ondulatorio hertziano; sabemos, además, que el cerebro  tiene características electroquímicas definidas y que su dinámica consiste en movimientos de cargas eléctricas, luego el efecto de perturbación espacio-temporal  que se desprende de este tipo de características es una Onda Electromagnética que, en lo que respecta a su frecuencia, podría estar en el campo de la radiación cósmica o por debajo de las ondas largas de radio, zonas del espectro donde existirían dificultades técnicas para su captación.  Una onda de longitud muy corta podría asociarse a los fenómenos Psi-Gamma (telepatía, clarividencia, precognición, etc.) y una onda de gran longitud (baja frecuencia) produciría un fenómeno de choque que resultaría en movimientos del tipo PK”…

 

He aquí un sofisma bien planteado que para alguien poco conocedor de la teoría de Ondas y Campos   de   la   Física   estaría   bien,  pero   que  adolece de fallas  conceptuales fundamentales -continua Campbell-.  Cuando se habla de una Onda Electromagnética hay que referirse a las ecuaciones de Maxwell y a la Ecuación General de Onda (ver pie de página).  Cuando se menciona una respuesta electroencefalográfica hay que entender que se trata de frecuencias cerebrales, pero si se habla de espacio-tiempo debe conocerse lo que ello significa en la Teoría de la Relatividad, lo cual no hemos visto  al analizar ninguno de los planteamientos leídos en revistas ni en prensa; tampoco, siquiera, en los libros que hemos consultado.

 

Si analizamos un electroencefalograma, encontraremos que sólo ha captado la frecuencia típica de un comportamiento neurológico particular, registrada como una perturbación ondulatoria, lo cual no significa, necesariamente, que dicha perturbación eléctrica ocurriendo dentro del cerebro se esté desplazando desde el mismo en forma de campo.  Sin duda el movimiento de cargas que está ocurriendo allí podría generar localmente ondas electromagnéticas debido a que, de hecho, existen “cables” (axones y dendritas) que portan corrientes nerviosas, todo lo cual genera campos electromagnéticos  al interactuar.  No obstante el electroencefalógrafo no está diseñado para captar las ondas electromagnéticas, sino las diferencias de potencial  y las frecuencias de las corrientes nerviosas que circulan por el cortex, es decir, dentro del cerebro, como parte de su fisiología, razón por la cual no es válido basarse en los resultados de este aparato para sustentar la teoría de la onda electromagnética.   De hecho estamos  en presencia de una Fuerza nueva para la física, que obviamente debería ser objeto de la Parapsicología seria y de aquellos físicos cuánticos interesados en comprender integralmente la funcionalidad del universo.

 

Dadas las características de la fenomenología paranormal, el tipo de “Onda Electromagnética” que podría producirlo debería ser:

 

·         Una “onda” no atenuable, es decir que pudiese desplazarse indefinidamente y sin distorsiones, lo cual no caracteriza precisamente a la onda electromagnética.  A pesar de ello, sin embargo, la telergía podría desplazarse como una onda de otra naturaleza, ya que el inconsciente de las personas podría utilizarse como subestación retransmisora, lográndose un efecto paranormal consecutivo en “L”, lo cual es frecuente.  Tal “onda” debería, además, desplazarse instantáneamente, lo cual puede apreciarse en los procesos intuitivos perceptibles en lo que respecta al pensamiento; de todos modos sabemos que la velocidad de las ondas electromagnéticas es finita, aunque su finitud se dé en uno de los límites más grandes expuestos por la física actual, como es el de la velocidad de la luz.  Se podría afirmar, no obstante que, como se trata de distancias cortas, un viaje a la velocidad de la luz se haría en tiempos prácticamente infinitesimales, aunque según los datos referenciales disponibles las intuiciones son siempre inmediatas a los hechos… esto, tal vez, podría refutarse mediante los postulados relativísticos que tratan la no simultaneidad de fenómenos físicos dependientes, por lo cual, de paso, los fenómenos de precognición que  la parapsicología toma como simultáneos no lo serían…   Desechamos, de todas maneras, la mediación de una onda del tipo electromagnético.

 

·         Una   “onda”    que    debe  ser  atemporal,    es    decir,    independiente    de    la   coordenada Tiempo, permitiría de paso interpretar la precognición y la postcognición,  pero como Schrodinger posee una ecuación de onda independiente del tiempo, nos preguntamos si la misma podría sustentar física y matemáticamente esta cuestión… ¿O acaso estos fenómenos “ocurren” esencialmente en otra nivel de realidad, logrando manifestarse en el nuestro simultáneamente?... Hay que considerar también lo siguiente: aunque las ondas electromagnéticas, como perturbaciones que son del espacio, formadas por campos, se van desplazando  en tiempos siempre futuros para un emisor, el cerebro bien podría captarlas “instantáneamente”, dadas sus extraordinarias facultades y capacidades, muchas de ellas aún desconocidas, lo cual resolvería el problema de la postcognición. Pero… ¿qué sucede con la precognición?  ¿Acaso  el hecho puede potencialmente perturbar el espacio, anticipándose a sí mismo?  Pero como no vivimos en el futuro sino en el presente, este planteamiento tiende, por ahora, a ser altamente especulativo, aunque al menos demostramos que, como la onda electromagnética depende del tiempo presente, es difícil recurrir a ella para explicar ciertos fenómenos paranormales como la precognición.  La postcognición se explica porque, en el caso de que recurramos a la teoría de la onda, al originarse la misma en el pasado puede existir en el presente, portando la información “dentro” de una perturbación espacial que se conserva, por lo menos, hasta el momento en que la telergía es percibida como fenómeno paranormal, lo cual no es posible para la precognición. En lo que respecta a la onda normal, la misma es modulada con la señal que contiene la inteligencia a transmitir, de manera que “porta” el mensaje codificando una de sus variables controlables, como son la amplitud,  la frecuencia, la fase o la continuidad de la portadora misma en el eje del tiempo.

 

·         Una “onda” para la cual no habría barreras, pero sabemos que una Onda Electromagnética normal no puede atravesar un conductor eléctrico pues se desvía, siguiendo las leyes de la Óptica, o es absorbida si el material presenta resistividad, mientras que experimentos hechos con Jaulas de Faraday han demostrado que las mismas  no pueden detener el fenómeno paranormal; podría objetarse que no existen conductores puros ni rendimientos de conducción totales, de lo cual se podría valer la Onda Electromagnética que produce el cerebro para no colapsar ante el blindaje, pero todo parece indicar que esta “onda” es tan especial que “piensa” por sí misma o el cerebro la produce de tal manera que puede sortear determinado tipo de problemas físicos (¿?), lo cual nos sugiere la necesidad de experimentar  e investigar mucho más en este campo. 

 

·         Una Onda Electromagnética que actuara antigravitacionalmente; pero sabemos que, por el contrario, las ondas EM reaccionan a los efectos gravitacionales, como en el caso comprobado  de la luz proveniente de estrellas que se hallan relativamente “cercanas” al borde de la corona solar con respecto a un observador terrestre, de lo cual puede inferirse que la fenomenología PK, principalmente la levitación, no podría explicarse  como causada por una Onda Electromagnética, sin mencionar que su capacidad de choque es tan limitada que sólo acierta a producir calor, como en el caso de los haces infrarrojos.

 

Todo esto parece sugerir, concluye el investigador colombiano, que la telergía no se desplaza bajo la forma de ondas EM, ya que las características de los fenómenos paranormales no coinciden ni pueden explicarse, de una manera definitiva, con las propiedades que suelen presentar dichas ondas.

 

Hay que buscar, por lo tanto otros efectos físicos, microfísicos o hiperdimensionales que nos permitan comprender los fenómenos paranormales, como por ejemplo:

 

·         Partículas elementales que se desprenderían de las reacciones cerebrales

·         Campos de energía desconocidos y/o deformaciones del espacio-tiempo debido a estados de conciencia alterados

·         Desplazamientos de la mente en el eje del tiempo relegando los espaciales

·         Niveles de realidad alternativos que le permitirían al psiquismo y la conciencia humana interactuar desde un punto, fuera del tiempo, simultáneamente con otro o varios puntos situados en  nuestro espacio convencional

 

 

 

 

 

NOTA:        En el artículo original aparece una de las ecuaciones principales de James Maxwell, que bien podríamos transcribir, pero tal vez ilustre mejor al lector una precisión conceptual con respecto a lo que éstas fórmulas describen; Maxwel simplemente puso en términos matemáticos la interrelación entre los componentes electroestático y magnético  de los campos electromagnéticos que normalmente hoy transmiten las señales de radio, entre otras, por el espacio libre, y su correlación con  las corrientes y los voltajes  eléctricos que los generan en las antenas y conductores.  Hay cuatro ecuaciones básicas conocidas como las Leyes de Maxwell que hoy sustentan las bases teóricas del electromagnetismo, dentro de las cuales son determinantes las tres dimensiones del espacio más el tiempo.  Estas ecuaciones, por ejemplo, permitieron predecir que la velocidad de propagación de las ondas electromagnéticas en el vacío  sería igual al recíproco de las raíz cuadrada del producto de la permeabilidad y la permitividad del medio, la cual resultó ser 3 x 10á8 m por segundo, equivalente a la velocidad de la luz. 

 

 

 

 

 

 

*  Analista de la temática paranormal.