Caso Jonathan Reed...

 

IMPORTANTES COMENTARIOS  

Por Ken Nagele, miembro de la MUFON

 

Hemos venido sosteniendo que, a pesar de haberse instalado ya en la conciencia humana del Siglo XXI, el fenómeno OVNI continua siendo uno de los casos más desinformados de la historia contemporánea, pues no sólo es negado sistemáticamente por todos los gobiernos del mundo, sino que -aparentemente- a las mismas entidades que obran a través del fenómeno no les interesa que exista la pública certeza de su existencia, sin mencionar el hecho de que la gente de la calle se muestra predispuesta a no reconocerlo debido a la desinformación y a los mapas de pensamiento engendrados por el paradigma aún imperante.  Nos  referimos a la persistencia de una triple desinformación que tiene lugar en el ámbito cultural global  y estamos en capacidad de  afirmar, sin temor alguno, que el escaso conocimiento público del fenómeno se debe, principalmente, a la valiente intervención de  la investigación civil.

 

Consideramos que este caso merece la máxima atención de los estudiosos sinceros, por lo cual nos hemos permitido traducir uno de los editoriales de “MUFONotes On line”, obtenido a través de www.odisseylink.net,  para los lectores de Lo Paranormal y la Cultura

 

De la descripción que del hecho hace T. Kardos, también miembro de la MUFON, se desprende que la entidad quedó viva y se recuperó de las heridas  que le ocasionó el Dr. Reed con el golpe, mediante un proceso de autosanación; de acuerdo a Reed, cuando él retornó a la casa, un día después de haber sido saqueada, pudo apreciar sus huellas en el piso del garaje,  que conducían hasta una pared, donde desaparecían, lo cual sugiere que escapó de una manera paranormal y que permaneció con él sólo para estudiarlo a su vez e interactuar!.

                                                                                                          Miguel Paz Bonells

 

 

El 21 de Julio del 2001, durante el simposio de la MUFON  en Irving, California, tuve la oportunidad única de conversar, durante dos horas, con el Dr. Jonathan Reed, aceptando una invitación extendida por Dan Laria, Daniel McEvoy y Robert Raith, amigos y confidentes del doctor, para encontrarnos con él en un hotel-restaurante (desplazándonos posteriormente hacia el lobby) en el Hyatt Regency de Irving.  La cita nocturna también fue atendida por el miembro Naranja de la MUFON T. Kardos, junto con otro miembro del Condado Naranja y otros dos asistentes regulares que eventualmente se nos unirían.

 

Al entrar en el restaurante vacío, el Dr. Reed y algunos de sus amigos se encontraban sentados en la mesa y, después de la presentación, comenzamos a conversar.  Inicialmente permanecí de pie, asumiendo que se trataba de una introducción breve.  Pronto iniciamos un diálogo durante el cual pude darme cuenta de que el Dr. Reed era una persona muy sincera, tranquila y de hablar pausado.  Declaró que no estaba buscando engrosar el número de los conferencistas sobre los OVNIS; no se consideraba un experto expositor y, lo más importante, era muy sensible a las críticas sobre su persona; aparentaba estar algo inestable emocionalmente, lo cual admite con prontitud.  Considerando lo que él alega haber vivido, pienso que es bastante comprensible.  Después de haber conversado con él y sus tres compañeros, a quienes conocí un poco antes de la reunión, no encuentro ninguna razón para cuestionar su integridad.

 

¿Qué busca Jonathan Reed?  Para citarlo, “un poco de respeto”, no exactamente para él, sino para lo que él alega representan las más de 3000 personas que le han enviado correos electrónicos a su sitio Web,  describiendo otros encuentros con entidades alienígenas.  La mayoría de ellos no confían lo suficiente en las organizaciones tradicionales que investigan los OVNIS como para confiarles un informe de su experiencia, temiendo hacer el ridículo con una historia que no se ajusta confortablemente a los informes de  avistamiento de una “Luz-en-el-cielo”.

 

Debido a que el caso Reed es tan potencialmente espectacular, se ha sometido automáticamente a un mayor escepticismo y a críticas más severas que las usuales.  La conclusión inicial a que muchos llegan es que se trata de un engaño por dinero o alguna operación encubierta del gobierno para desacreditar la comunidad que investiga el fenómeno.  Sin ser la primera persona que informa el encuentro con una entidad extraterrestre, sí representa el primer caso en que un terrestre alterca con un extraterrestre resultando en una abducción de este último (respaldado, aparentemente, por documentación en video). El caso es bastante complejo y continúan apareciendo nuevas implicaciones.  Como le señalé al Dr. Reed, el caso presenta dos componentes principales, cuya comprensión es esencial para una valoración apropiada.

 

El primer componente y el más obvio es el del contacto en sí con una entidad alienígena, ser ínterdimensional u otra forma anómala de vida (CE3/CE4) y probablemente el más fácil de creer de los dos, puesto que tales encuentros han sido previamente descritos por la comunidad que investiga los OVNIS.  En efecto, en el Manual de Investigadores de la MUFON existe hasta una clasificación de Encuentro Cercano del Séptimo Tipo (CE7).  Sin embargo, al contrario de los encuentros que le preceden, este caso cuenta con el apoyo de documentación gráfica en video, mostrando  al ser y los artefactos avistados.

 

El segundo componente es, para muchos, un poco más difícil de aceptar, el cual, a falta de una palabra más apropiada, etiquetaré de componente “político”.  A medida que la historia se desenvuelve, pareciera que estamos en presencia del arma tradicional más misteriosa y secreta de nuestro gobierno (la operación encubierta), implicada en el alegado saqueo a la casa del Dr. Reed y  subsecuente intimidación del doctor para que coopere y no hable.  Cuando la operación determina que Jonathan Reed no va a cooperar, la historia se llena repentinamente de intrigas, con la intimidación y la muerte de algunos participantes y la completa “desaparición” de la vida pasada del Dr. Reed, incluyendo muchos registros importantes.  Las implicaciones psicológicas del alegado componente político no son fáciles de aceptar para muchos.   Después de todo, si son capaces de borrar la vida del Dr. Reed, pueden borrar la vida de cualquiera.

 

Un grupo más misterioso aún entra, entonces, en escena.   Este nuevo grupo, que el Dr. Reed ha denominado “La Alianza”, alega ser un grupo secreto de personas “sinceras”, que se ha dedicado a recolectar artefactos de origen extraterrestre durante años (similar al grupo descrito por Jim Dilettoso, que también ha coleccionado artefactos posiblemente alienígenas).  Ellos afirman que presentarán estos artefactos ante el mundo en el momento apropiado.  Este grupo se ha convertido actualmente en el protector del Dr. Reed, aunque no siempre ha realizado bien su trabajo.  Mi observación personal de este grupo es que. Mientras alegan ser personas sinceras, realmente representan otra rama del a veces referido como  “gobierno invisible” del “lado oscuro”.  No debería ser inusual ver la competencia entre tales grupos mientras luchan por su tajada de tecnología extraterrestre.

 

A primera vista toda la historia de Reed pareciera como extraída de un episodio de los Expedientes X.  Es muy fácil presentar la historia como el engaño para promover una película o dividendos literarios, pero con muchos interrogantes por parte de quienes están motivados. Algunos de esos interrogantes, inicialmente expresados por otros y por mí mismo, son:

 

 

Podrían plantearse muchos otros interrogantes.  Después de haber hablado con el Dr. Reed y sus amigos, he aceptado, sin embargo, las respuestas que ellos le han dado a estas preguntas.  El Dr. Reed alega haber vivido extremados padecimientos físicos, incluyendo la tortura (según él en manos de quienes realizaban la operación encubierta).  Rápidamente admite la posibilidad de que no espera estar vivo el próximo año…  si hubiera sabido, desde un principio, lo que le iba a suceder, probablemente habría tomado otro camino.

 

Un alto grado de credibilidad ha sido asignado al caso Reed por el reportero investigador número uno de México, Jaime Maussan.  Maussan, quien dirige una audiencia de millones, sostiene que ha podido verificar declaraciones hechas por Reed acerca de personas que conoció antes de que fueran “borrados” los registros de su pasado, dándole así credibilidad a sus palabras y a su hoja de vida.

 

Jaime Maussan ha sido, además, testigo de la existencia del artefacto en forma de brazalete (encontrado en la escena de los bosques y posteriormente resguardado por “La Alianza”), que fue llevado clandestinamente hasta México, con gran riesgo para el Dr. Reed.  Esta documentación fue mostrada en video en el Simposio de la MUFON durante el año de 2001.  También tuve la oportunidad de encontrarme con Jaime Maussan en privado y pude comprobar que se trata de una persona muy inteligente y creíble.  Se dice que Maussan ha sido avisado por un amigo de los grupos de Inteligencia a fin de que se mantenga alejado de este caso, ya que representa un gran riesgo para él.

 

Uno de los aspectos más interesantes de este caso es la aparente operación del artefacto en forma de brazalete.  El Dr. Reed explicó en detalle los diferentes estados de percepción que él experimentó cuando se puso el artefacto y activó los botones.   Quienes estaban con él al momento de dicha demostración que el Dr. Reed simplemente  se desapareció durante un breve lapso, tan pronto como se oprimieron los botones.  Le comenté al doctor que lo que él acababa de describir era idéntico a lo que describieron quienes participaron en los diferentes experimentos para viajar en el tiempo del proyecto “Filadelfia”, según sus informes.  Pareciera que este artefacto se relaciona con alguna especie de aparato de alta tecnología para controlar la teleportación de objetos.

 

Las evidencias relacionadas con el caso pueden enumerarse en el siguiente orden:

 

 

A la luz de estas evidencias siento que la comunidad que investiga el fenómeno OVNI debe proceder a estudiar este caso con mente abierta a través de los procedimientos de investigación conocidos, diseñados para prevenir la polarización  y asegurar la determinación sistemática de los hechos.