GRITO EN MEDIO DE LA NOCHE

 

José Carlos García Fajardo ¹

 

Hemos leído atentamente este “grito en medio de la noche”, que nos evoca el reclamo de Juan en el desierto…  Uno comprende mejor este grito cuando se entera, por ejemplo, de que en la “guerra” contra Irak, los amigos estadounidenses, con la aprobación de la civilizada Europa (UE), han utilizado, por lo bajo, unas 2000 toneladas de uranio empobrecido en los ataques de 1991 y 2003 hasta hoy, suficiente para causar millones de casos de cáncer en la población, lo cual puede perfectamente calificarse de terrorismo ecológico.²  He aquí la lista de armas que perfeccionan día a día para ejercer ese terrorismo, según Noah Shachtman (ver nota 2):

 

 

Aunque se trata de un inventario de “armas para usar en el espacio”, agregaríamos una, sólo una de ese arsenal de la perversión y la maldad que poseen los paladines de la democracia y los derechos humanos en este planeta: las armas de Uranio Empobrecido, cuyos efectos mutágenos pueden durar miles de años…

 

No se trata de fantasias.  Podríamos hablar del Cambio Climático, de la degradación ambiental, de la pobreza y el hambre, extendiéndonos infinitamente: ¡las víctimas potenciales sumamos 6.000 Millones! … por ahora.   Es, pues, absolutamente indispensable despertar, asumir el compromiso, como mínimo, de abrir los ojos y salir  del letargo en que vivimos, proceder a organizarnos, volver a ese compromiso de la acción que alguna vez exigió Emmanuel  Mounier.  El servicio en función de cocrear un mundo mejor, un  mundo que es perfectamente posible mediante el concurso de todos, en el cual perversiones como la de esta  guerra fratricida no puedan tener lugar, podemos ejercerlo directamente, yendo hasta el sitio, apersonándonos donde impera la necesidad, practicando la compasión.  

 

Miguel Paz Bonells

 

 

No se puede postergar la decisión de comprometerse ante la terrible crisis que atraviesa el mundo, decía Ernesto Sábato en su cumpleaños número 90.  Es preciso arriesgarse asumiendo un compromiso porque el fundamento de una esperanza surgirá en medio del mismo.  Algunos se desaniman, pero afirma el gran escritor  argentino que no estamos en condiciones de detenernos y aguardar a que se aclare el horizonte.  Todo lo contrario:  “tengo la convicción – afirma – de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es global y perverso.  Un grito en medio de la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos y que de ninguna manera pensamos entregarnos”.

 

Esta es la fuerza de las personas comprometidas, con independencia de su edad, de su nacionalidad o de su estatus social.  Porque, ante todo, “debemos recuperarnos como raza, como humanidad.  Tenemos el deber de resistir, de ser cómplices de la vida aun en su suciedad y su miseria”.   ¡Ser cómplices con la vida!  Y no por esperar nada a cambio, ni premio ni satisfacción, sino por una exigencia de justicia social que nos fuerza a ser coherentes con nosotros mismos, en la plenitud de la relación humana que radica en la comunión con el otro, que nunca podrá ser objeto para alcanzar fin alguno, ya que el otro es y será siempre un fin en sí mismo.

 

Afirma Sábato que “nos debemos a nosotros mismos un gesto absoluto de confianza en la vida y de compromiso con  el otro: así lograremos trazar un puente sobre el abismo”.   Es la decisión que en este momento nos debe abrazar el alma, como el auténtico honor que no es sino un reconocimiento que la persona de bien se hace a sí misma.  Los puentes sostienen las orillas para permitir que los ríos fluyan libremente (permitiendo – de paso – que la gente los cruce).   También para acercar a las gentes, facilitando su reencuentro, pues esa es la característica de las personas dignas, que se encuentran antes de haberse conocido: todos nos buscamos sin saberlo.

 

Y el camino, como sugería Kafka, consiste en ahondar con el propio corazón, porque eso significa ahondar en el corazón de todos los seres humanos.  Rilke, en un momento cumbre de sus Cartas a un Joven Poeta dice: “Es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde largo tiempo”.  Es ese el desafío de la libertad que da sentido a un vivir con dignidad, a la recuperación de nustras señas de identidad para llegar a ser nosotros mismos, para que nada ni nadie nos viva, no nos ordene, ni nos enajene.  Ser nosotros mismos, asumiendo los riesgos para poder gritar con mansedumbre: “Yo sé quien soy y confieso que he vivido”.    Si mañana no es más que una hipótesis y nadie nos tiene que mandar ¿qué esperamos para sabernos en el camino, que es meta e interpelación a la vez?   Porque el Amor no es un depósito sino un flujo; no es un estanque sino una corriente; el Amor sólo existe en movimiento y se genera saliendo, no al acumularlo dentro de uno mismo, como sugiere Racionero.  La persona de criterio, con independencia de su edad o condición, se sienta a la puerta de su casa y musita con Wang Fan-Chi:

 

“He abierto un campo de tres surcos/ en la ladera de la colina. /  He plantado un par de pinos / y unas  judías verdes. / Cuando hace calor me baño en el lago; /  cuando refresca, canto en la orilla. /  Soy independiente porque sé bastarme a mi mismo / ¿Quién puede hacerme nada?”

 

En las organizaciones humanitarias surgidas en el seno de la sociedad civil, el voluntariado es uno de los mimbres fundamentales en una trama que requiere medios materiales para poder llevar a cabo sus tareas.  En esa urdimbre del dolor, de la injusticia y de la soledad es preciso avivar la esperanza con la proyección de nuestros anhelos.  Porque la prueba de que un mundo mejor es posible está en que somos capaces de concebirlo, como todas las conquistas humanas que, en su día, fueron calificadas de utópicas, cuando sólo se trataba de verdades prematuras.   Hay muchas personas que admiran la labor del voluntariado y que quisieran participar en la respuesta al desafío.   Es posible ayudar mediante una participación económica, haciéndose socio de  alguna de las ONG´s tan buenas que existen.   No supone más que lo que nos gastamos en unos cafés o en ir al cine.  Para ellos constituye otra de las piedras angulares de este edificio de la solidaridad, que no se puede construir sin recursos propios, para sostener la independencia de los grandes ideales, que mantienen viva la esperanza.

 

1.   Prof. de Pensamiento Político y social (UCM), Director del CCS: fajardo@ccinf.ucm.es.  El artículo fue publicado por el Diario Panorama en Diciembre de 2006.

2.  "Pentagon Preps for War in Space", Noah Shachtman, www.wirednews.com, 2-20-04, tomado de www.rense.com: Aerosol and Electromagnetic Weapons In The Age of Nuclear War, By Amy Worthington

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