EL OVNI COMO SECRETO Y LA MUERTE DE LA REPÚBLICA DE LOS ESTADOS UNIDOS *

Este artículo sugiere, en su primera parte, que al tratar de consolidar su hegemonía imperial, comenzando por el Oriente Medio, la República de los EU ha comenzado a desaparecer como tal, a morir –en palabras de Dolan–, a la par que es asediada por enemigos internos que personifican su propia debilidad…  el haber mentido para imponer su guerra contra el “terror”, cuando en realidad deseaba doblegar a quienes no hicieran su voluntad; el haber defendido  su moneda mediante los resultados de la economía de guerra y el intento de  asegurarse petróleo; la droga como problema interno, etc., todo ello –una vez más según Dolan– tiende a asfixiar las instituciones republicanas.  Sostiene, además, este interesante periodista (Parte 2 del trabajo), que el secreto sobre la realidad que hay detrás del denominado Fenómeno OVNI es el más peligroso de esos enemigos, pues tarde o temprano estallará el escándalo que supone su propia  complicidad  en este extraño ocultamiento.

Hoy disponemos especialmente de información, gracias a la magia de la Red Mundial, que antes era difícil de conseguir… basta con utilizar, pacientemente, cualquiera de los potentes motores de búsqueda, para pescar valiosos datos que nos ayudan a sopesar las diferentes situaciones que conforman la trama de los acontecimientos que van marcando el destino del mundo.  Ya no podemos darnos el lujo de despreciar ninguna de estas piezas, pues encontrar la verdad hoy es equiparable al reto de armar un rompecabezas cuyas partes se hallan dispersas en el pajar de la desinformación que los medios, al servicios de intereses tan complejos como diversos, ejercen muy sutilmente en ciertas oportunidades, descaradamente en otras, a objeto de que funcionen los modernos rediles.  Lo último que les envié versaba sobre “los incipientes descubrimientos con respecto a las dimensiones superiores del espacio” que tienen lugar en múltiples laboratorios especializados de los países poderosos… el que primero logre teleportar objetos habrá ganado una carrera cuyas implicaciones serán diversas y definitivas en lo militar, en lo comercial, en la conquista del espacio…nos consta de cierta manera, por documentos encontrados, que esto es así, como nos consta, por tener años estudiándolo, que detrás del llamado “Fenómeno Ovni” hay muchos intereses.  Nos hemos tomado el trabajo de traducir un artículo que tiene contenido político, revelando, además, algo de ese enigma desinformado que representan los “no identificados”.

  Algunos amigos a quienes les he enviado material afín, referido         –aún considerándolo como hipótesis – a una posible  historicidad ampliada que incluye nociones como la de que la Atlántida existió, con implicaciones en el desarrollo actual de los acontecimientos, me han respondido diciendo, literalmente, de que se trata de algo muy difícil de visualizar siquiera como verdad, por  lo cual me permito agregar lo siguiente: ¿acaso les parece que la historia aceptada hoy y calificada por los mismos representantes del sistema como “conocida”(de lo cual se infiere, en sana lógica, que existe otra “desconocida”), puede representar toda la historia del hombre?  ¿Les parece que la complejidad representada por la trama actual de los acontecimientos es dilucidable en el lapso escaso de 3 o 4 mil años? ¿Cuál es la relación            causa-efecto, por ejemplo, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial y con cuál es asociable la Primera,  si viajamos hacia atrás en el tiempo? ¿Se trata, acaso de una sola gran guerra, desde el comienzo de la civilización, como lo apuntara Teilhard de Chardin? Considero que lo que las tradiciones místicas podrían aportar para entender todo este lío moderno que implica, entre otras cosas,  un gran  fracaso institucional a nivel mundial, como es el caso de la ONU, extrapolando el análisis de Dolan, sería muy valioso, si tuviéramos una mayor voluntad para abandonar la estrechez que caracteriza la mentalidad ya formada por la ideología dominante.

   Miguel Paz Bonells

    

Parte uno de dos,  by Richard M. Dolan (keyhole@rochester.rr.com)

Febrero 21, 2005; Copyright ©2005 by Richard M. Dolan. All rights reserved.

 El misterio de un complot

Como en la novela Homicidio en el Expreso de Oriente de Agatha Christie, muchos factores intentan acabar con la República de los Estados Unidos.

El culpable obvio es hoy, finalmente, reconocido por todos: se trata del espíritu (y la realidad) del Imperialismo, que le ha puesto un puñal, no muy sutilmente que digamos, en la espalda a Norteamérica.  Desde los días de Roma, los pueblos han comprendido la incompatibilidad de las instituciones republicanas con los instrumentos de conquista utilizados por todo imperio. Durante los tiempos de Julio César, por ejemplo, la dominación romana estrechó su cerco a través del Mediterráneo, sometiendo culturas tan diversas como aquellas que hoy subsisten bajo la hegemonía militar de Norteamérica.

Por aquel tiempo el problema consistía en que el antiguo Senado Romano, ya con cinco siglos de historia en su haber, había sido diseñado para gobernar a los romanos – en Roma. El Senado se las arregló, lo suficientemente bien, durante la conquista de Italia en el Siglo III AC, y aún durante las coyunturales guerras púnicas contra Cartago.  Pero gobernar tierras lejanas (y valiosas) como las Galias y Egipto, no era una cosa tan simple.  César, como todos sus contemporáneos, lo sabía.  La solución: acabar con la República y crear una burocracia dictatorial vitalicia.  Entonces, tras su asesinato, comenzaron a aparecer los emperadores.  Realmente, quisiéramos recordar que el sucesor del césar, su sobrino, el emperador Agustus, declaró una vez que su absolutista modo de gobernar era temporal y que él, eventualmente, trataría de restaurar la república.

Últimamente las repúblicas no pueden soportar la armadura del imperio, lo cual se debe a que los dos principios centrales de la filosofía republicana, la libertad y el auto-gobierno, suelen marchitarse bajo su peso.

Los imperios significan guerra y toda guerra implica el sofocamiento de la disensión y la restricción del derecho a pensar libremente.  Esto sucede siempre.  Permítanme repetirlo: siempre.  Hoy esta sucediendo en los Estados Unidos. La libertad de expresión se convierte en un concepto insignificante si todo el mundo piensa de la misma manera.  Y es el modo  como son tratados los disidentes lo que nos permite medir cuan libre es una sociedad.

Los imperios también impiden que los pueblos se gobiernen a sí mismos.  Esto se debe a que las guerras destruyen la verdad.  Sin la libertad de información proveniente de los líderes electos de nuestro gobierno – es decir, sin la verdad – ¿cómo puede gobernar ‘el pueblo’?  Este fue un punto muy enfatizado por los padres fundadores de nuestra nación. “Una ciudadanía iluminada,  – escribió Jefferson – es indispensable para que una república pueda funcionar apropiadamente.”  Y Madison agregó: “La difusión del conocimiento es el único y verdadero guardián de la libertad.”  Pero como Phillip Knightly en su clásico estudio del tema, en toda guerra la primera víctima es la verdad.  Este hecho se ha hecho evidente una vez más considerando los actuales fracasos que están sobrellevando los Estados Unidos en Irak y Afganistán.

La así llamada Guerra contra el Terror es simplemente la última manifestación del nuevo orden de cosas, que nosotros hemos denominado el Estado de Guerra Permanente, situación dentro de la cual no pueden sobrevivir las antiguas virtudes republicanas de la libertad y el autogobierno.   Alguien podría argüir que los imperios no tienen por qué resultar en una reducción de los derechos en la metrópoli.  Mirad a Inglaterra, que por supuesto no es una república, pero al menos una monarquía “liberal”.  El Imperio Británico se esparció alrededor del mundo y los súbditos pudieron disfrutar de un mayor grado de libertad que cualquier otro pueblo, al menos durante su apogeo durante el Siglo IX.  Esto es cierto, pero la otra cara de esa moneda podría representar el hecho de que ignoramos cuán libre habría podido ser el pueblo Británico sin imperio.  Y tampoco  debemos olvidar que se ha constatado bastante carencia de libertad en ese pueblo hasta en los días de gloria de Gran Bretaña.

El Imperio Norteamericano

Permítasenos dudar de que Norteamérica sea realmente un imperio de buena fe, empeñado en instalar guarniciones por el mundo, considerando que, de acuerdo al Pentágono mismo, los militares de este país tienen 860 bases en 41 países extranjeros, lo cual representa el veinte por ciento de todas las naciones de la Tierra.

Pero la cifra es ciertamente baja,  pues no considera las bases de Afganistán, Irak, Israel, Kosovo, Kuwait, Kyrgyzstan, Qatar y Uzbekistán.  Chalmer Johnson en “Te sorrows of Empire” (Los Lamentos del Imperio), arguye que el número verdadero probablemente se acerque a unas 1000 bases, distribuidas tal vez en 50 países.  A diferencia de los tiempos de la Guerra Fría, cuando era posible conocer los datos específicos  de las bases Norteamericanas en tierras extranjeras, hoy se encuentra clasificada la mayor parte de esta información jurisdiccional, por lo cual a veces ignoramos asuntos tan elementales como qué naciones ‘poseen’ una base particular y en qué país particular.

Roman Empire circa 44 B.C.

British Empire circa 1905

American Empire, now.

(source of U.S. Map - http://www.ppu.org.uk/pm/usbases.html)

Las bases militares representan una buena parte de toda la historia, pero no toda.  Las tropas Norteamericanas, una vez más según el mismo Pentágono,  se hallan normalmente estacionadas en 135 naciones del mundo. Esto representa el 70 por ciento de dichas naciones.  No en todos estos lugares hay grandes cantidades de soldados, es cierto. Pero en muchos sí y están ahí.  Actualmente, se nos ha dicho, el objetivo consiste en defender y hacer avanzar la noble causa de la globalización.  Esto es sólo parte de la verdad.  En realidad los imperios se establecen y se defienden con el fin de que, aquellos pocos que son lo suficientemente fuertes, obtengan grandes ganancias y acumulen riqueza, aprovechándose de la situación.

Esto fue cierto con Roma, con la Gran Bretaña y lo es con los Estados Unidos en nuestros días.  La globalización es un juego que tiene ganadores y perdedores y ustedes pueden estar seguros de que, quienes hacen las políticas norteamericanas (que no son el pueblo de esta nación) están apostando a ganar.

Desde la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos han seguido una gran estrategia imperial para invertir en todo el globo terráqueo.  Hoy, esta estrategia se desarrolla con un mínimo de ocultación  y nuestros líderes se refieren abiertamente en la actualidad al “dominio de espectro total” (full spectrum dominance), lo cual implica una burocratización pues “estamos hablando del mundo entero”.

Mientras tanto, una revolución profunda aunque silenciosa en lo que respecta a seguridad nacional ha trasformado el país.  Es silenciosa porque no existe ningún reconocimiento formal de cambio alguno.  En tanto las apariencias externas permanezcan intactas (ej. L Presidencia, el Congreso, la Corte Suprema, etc.), la mayoría de la gente continua viviendo bajo el engaño de que las cosas permanecen inalterables, cuando en verdad confrontamos una realidad diferente.

Hace más de tres décadas, Gil Scott-Heron cantó The Revolution Will not BeTelevised (La Revolución no Será Televisada).  El tenía razón: no lo fue.

La Globalización Criminal

Pero, como lo sugerí al comienzo de este artículo, las demandas del imperio son sólo parte del problema.

La muerte de la República de los Estados Unidos es un asunto que alcanzaría para un libro completo, por lo cual me limitaré a mencionar algunas otras causas de una manera breve, antes de pasar al tema principal.

Existe una interconexión espeluznante entre la mayor parte de todos esos males (que conjuran contra nuestra nación).  Se está dando, por ejemplo, la confluencia incierta de las más grandes instituciones financieras del mundo, los grupos más grandes del crimen organizado, más numerosas agencias de la inteligencia mundial, todos repartiéndose el globo terráqueo en nombre de la privatización.  Detrás de todo ello prevalece la turbia evidencia de que poderosos intereses elitescos y (ciertas) familias ejercen verdaderamente su influencia dominante sobre nuestras instituciones públicas, y de que se está haciendo lo mismo a escala internacional.

Acaso no recuerdan, por ejemplo, una deliciosa historia noticiosa (que apareció tan rápidamente como feneció) a comienzos del 2001?  Implicó al Chase Bank de Nueva York ,  a un hombre llamado Raúl Salinas y a Ciento Catorce Millones de Dólares. Sí, Raúl, el hermano de Carlos Salinas, ex presidente de México.   Pero Raúl era alguien mucho más que simplemente un Salinas menos famoso.  Al tiempo de su captura en el 2001, estaba requerido por asesinato (desafortunadamente se habían hallado cuerpos sepultados en sus terrenos) y, seguramente, otras cosas poco placenteras.   Se conocía como vendedor de droga de proporciones aparentemente significativas, lo cual no era sorprendente.  La cosa radica en que, durante El mes de Enero del 2001, el Chase Bank de Nueva York anunció que se habían interceptado 114 millones de dólares que le pertenecían, mientras eran transferidos a cuentas suizas.

El vocero del banco manifestó, en efecto, lo bueno que era que existieran procedimientos para identificar y detener tales transferencias irregulares de dinero.  La prensa, típicamente, no le hizo seguimiento al asunto.  Y sólo para refrescarles la memoria deberían conocer el nombre de la familia que domina desde siempre el Chase Ban: los Rockefellers.

Pero sigo preguntándome: ¿era realmente Raúl salinas tan estúpido?  Para comenzar,  ¿nadie se molestó en preguntar por qué él podría utilizar este banco para mover 114 millones de dólares así nomás?  ¿poseía, tal vez, razones para pensar que tendría éxito?  ¿Lo había hecho antes, quizás?  ¿No se le pagó, acaso, bien a alguien y delató la operación?  Para algo tan grande como el tráfico de narcóticos, el cual, según se estima, es el segundo negocio más productivo del mundo (no tan productivo como el de las armas)… ¿no parece obvio que para “legitimar” el dinero tienes que “lavarlo” y puedes usar para ello los ahorros de papá y mamá y las instituciones crediticias locales?  Sí, siento que es bastante obvio… hay tanto dinero implicado, mucho más que en los sueños de la ambición – es así para todos.

Los golpes de Estado silenciosos de Norteamérica

Son las drogas, pero eso va a ser tema para otra ocasión.  Lo peor, posiblemente, son las aterrorizantes implicaciones de las actividades de inteligencia “detrás de la escena” entre los dos eventos públicos más traumáticos de los últimos cincuenta años de la historia de los Estados Unidos: el asesinato de Kennedy y los eventos del 11 de Septiembre de 2001, ambos son sintomáticos y la causa de la posterior desaparición del gobierno republicano.

Con respecto a Kennedy, a pesar de que ha transcurrido tanto tiempo, la nación no ha podido obtener la verdad de su gobierno; realmente la gran prensa ha estado muy ocupada como para molestarse en averiguar quiénes actuaron detrás del crimen.  En el 2003, durante el 40 aniversario de la muerte de Kennedy, pude presenciar, asombrado, cómo Peter Jennings de la ABC, dirigía un programa especial para explicar “por qué se equivocan las teorías de la conspiración”.  Seguramente tal marco referencial avisado, selectivo y a menudo desorientador  en relación con este caso, no podría darse accidentalmente.   Sólo puedo a sumir que quienes lo asesinaron aún se encuentran en el poder y disponen de la habilidad para dictar lo que se va a decir en ciertas producciones de la ABC, particularmente cuando se considera que los hombres tras el crimen aparentemente incluían  algunos de los cubanos expatriados cuyas operaciones Kennedy quiso disolver después de la Crisis de los Misiles.  Y cuando se considera que a 30 millas de las costas Cubanas, en 1961, tenía lugar una pequeña operación petrolera que parece haber apoyado secretamente la infame operación en la Bahía de Cochinos por parte de la CIA.  La compañía, llamada Zapata Oil, era gerenciada por un hombre llamado George Herbert Walker Bush.

Seguramente todo esto es una gran coincidencia.

GHW Bush – el efecto Bahia de Cochinos Opera aún? Tal parece!.

9/11, la misma cosa.  Debo detenerme y explicar algo aquí.  Soy de Nueva York.  Mi padre es un oficial de la  policía de Nueva York retirado.  Durante siete años, después de su retiro de la Fuerza, el fue empleado del Centro Mundial de Comercio (WTC) como Director de Bomberos.  Durante cinco años, de hecho estuvo asignado como supervisor en la Torre Sur.  Durante sus últimos dos años allí, trabajó en el Edificio 4, un edificio administrativo.  El solía tener libres los martes y el hombre con quien compartía las guardias – alguien muy simpático a quien tuve el placer de conocer,  fue asesinado ese día.

Durante dos años después de la catástrofe, estuve honestamente muy conmocionado como para profundizar los detalles del evento, aunque muchos investigadores ya habían comenzado a hacerlo.   Recibí correos electrónicos de amigos y lectores, urgiéndome a averiguarlas circunstancias que rodearon el 9/11.  Estando demasiado ocupado con is investigaciones habituales, me dije, típicamente, que lo haría más tarde.  Francamente, dudaba en pensar que podría dársele algún crédito a la posibilidad de de una conexión real de los hechos con la Inteligencia del País.   Era algo demasiado grande, demasiado siniestro, para que quisiera pensar que había sido algo distinto a lo se me había dicho.  En este sentido me comportaba como la gran mayoría de las personas normales, quienes no desean examinar esa clase de  temores en profundidad.

Pero las inconsistencias de los eventos de este 11/S eran enormes.  Absolutamente enormes.  Aún en un artículo de esta magnitud, no puedo suministrar ningún análisis comprensivo de todos los problemas implicados, aunque David Ray Griffing  ha señalado hábilmente la dirección que debe imprimirse a las investigaciones.

Por ahora, al menos, existen ya suficientes preguntas. 

(1)  Con respecto al ataque contra el Pentágono, ¿de qué manera se identificaron los cadáveres del Boeing 757, mientras se evaporaron, supuestamente, 60 toneladas de metal?

(2)  Igualmente con respecto al Pentágono ¿de qué manera puede un estudiante de pilotaje hacer que la nariz de un jet Boeing 757 vuele a nivel del suelo para, llegado el momento y evaluando la perspectiva sin ayuda de radar, apuntar a un blanco literalmente a escasas pulgadas de ese mismo suelo?

¿Cómo hizo ese 757 – esencialmente un tubo hueco – par penetrar los seis muros reforzados de una  fortaleza como el Pentágono? Nada de lo que he leído ha explicado convincentemente de qué manera pudo suceder esto.  Incidentalmente, el hueco final, del cual existe, afortunadamente una fotografía, quedó notoriamente tan bien definido y con apenas unos 2 metros de diámetro?.

Photo of the sixth reinforced wall of the Pentagon.

(4) ¿Por qué fueron confiscadas por lo menos dos video cámaras independientes del Pentágono, no estando lo que grabaron aún disponible para el público?

(5) ¿Por qué los procedimientos normales de defensa del NORAD – procedimientos que habían funcionado eficientemente durante años y que fueron activados 70 veces en los 12 meses que  precedieron el 11S – fallaron esa mañana?

(6) ¿Por qué el Edificio 7 del complejo WTC – una estructura de acero de 47 pisos – colapsa, como lo hizo a las 5:30 p.m. (sin haber sido impactado por escombros ni avión alguno); y por qué parecía, “tan cierto como el infierno”,  que se trataba de una operación controlada para demoler edificios?

(7) ¿Qué quiso significar exactamente el administrador del WTC, Larry Silverstein, cuando le declaró a la PBS que él y el Jefe de Bomberos convinieron, a las 5 PM “tirar” (“pull”) el edificio 7?  “tirar” es un término utilizado en la demolición de edificios.  Puesto que es imposible cablear los artefactos de demolición en tan breve tiempo, es obvio que el edificio ya había sido cableado…  Si esto ocurrió con el edificio 7, ¿por qué no pudo ocurrir con ambas torres? y, si fue así, ¿por qué no admitirlo?

(8)  A lo largo de este texto, ¿por qué, numerosos testigos, quienes se encontraban en el Bajo Manhattan, incluyendo varios bomberos de  NYC, hablan de una serie de explosiones que emanaron de la Torre Sur antes de caer?  Tales explosiones, consistentes con la teoría de la demolición controlada.

(9)   Cuál era la verdadera relación entre Al Qaeda, la Agencia de  Inteligencia Paquistaní ISI y laq CIA?

(10)¿Por qué razón el Presidente trató de prevenir que se formara una comisión para investigar el evento? …

NOTA: Dollan es un ensayista prolífico y se extiende demasiado, hasta el punto de que tuvimos que dar un salto en la traducción en aras de la síntesis, sobre un punto que no deja de ser interesante, pero que puede resumirse,  en esencia, afirmando que el imperio ha creado ya, sin hablar de la naturaleza y variables como el  Cambio Climático en curso, las semillas de su propio desmoronamiento, en dinámicas como las representadas por su moneda, la globalización y el intervencionismo intimidatorio que suele ejercer, acolitado por la Unión Europea, con el exclusivo propósito de imponer su hegemonía a base del chantaje militar, en procura de energía y el placer mismo de imperar sobre las naciones,  para no mencionar ese otro chantaje representado por el fatídico poder encerrado en el interior del átomo…  se trata de una sociedad adormecida por una manipulación mediática sin precedentes en la historia, lo cual hará imprescindible que despierte si quiere retomar su destino republicano y libertario…

 

Pero mi verdadera cantera para enriquecer este trabajo no es el imperio, la amplia cobertura de las grandes finanzas, ni la opción de lo que fue alguna vez una prensa  (medios) independiente: ni siquiera el fascismo existente en los Estados Unidos.

Hay otra enfermedad que devora la patria de Lincon: se trata de algo a lo cual casi no se le presta atención, ni siquiera por parte de aquellos que piensan y cuidan aquellas virtudes singulares como son las virtudes republicanas y la libertad… se trata del asunto comúnmente denominado OVNI.  En el aparte  siguiente de este trabajo, discutiré el efecto cancerígeno de la ocultación del fenómeno OVNI en la República de los Estados Unidos.

Final de la Parte Uno.

EL OVNI COMO SECRETO Y LA MUERTE DE LA REPÚBLICA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Parte 2 of 2, by Richard M. Dolan

Febrero 28, 2005, Copyright ©2005 by Richard M. Dolan. All rights reserved.

 [The author would like to thank several careful and thoughtful readers for their assistance and feedback in preparing this paper. They know who they are.]

De la Ciencia y la Política

El desarrollo del fascismo silencioso en los Estados Unidos reviste un significado histórico tal, que alguien podría preguntarse, “¿para qué hablar de Ovnis?”… si no hay escasez de culpables (en lo que respecta al “asesinato” de la República), entonces, ¿por qué traer a colación este temita propio de fanáticos?

Por el contrario, hay también investigadores del fenómeno a quienes no les interesa ni desean formar parte de ningún análisis político que pudiese interferir con su campo de estudio.  Para ellos este es un problema científico: politizarlo sólo contribuiría a enturbiar más las aguas.  Analizar las evidencias disponibles, estudiar los hechos y permanecer objetivos, parecería ser el reto.

Pero, ciertamente, el tema de los OVNIS posee importantes implicaciones políticas.  No podemos darnos el lujo de ignorarlas.  Una de ellas es el efecto dañino que el sigilo con respecto a los OVNIS ha tenido en nuestra sociedad.  Es un asunto que afecta íntimamente la política pública, la seguridad nacional y hasta nuestra misma libertad.  Ciertamente, como voy a discutirlo, el tema de los Objetos Voladores no Identificados y el extremo sigilo con que ha sido tratado, va a determinar un  curso significativo del futuro de nuestra civilización.

Debido a que el secreto sobre los OVNIS no ha sido el único daño inflingido a nuestra historia reciente, traté, en la primera parte de este trabajo, de proveer una perspectiva, discutiendo algunos de los cánceres importantes, no relacionados con el tema, que ha carcomido la República de los Estados Unidos, tal como los eventos ocurridos el 11 de Septiembre de 2001.

[Como una pista, debo mencionar que después de que fue publicada la primera parte de este artículo, la mayor parte de los lectores me escribieron solicitándome que discutiera el 11S.  Pero algunos cuestionaron la sabiduría de hacerlo.  En realidad, un investigador del 11S cuestionó una de mis propias suposiciones con respecto al ataque del Pentágono, pero apoyó otras, lo cual me condujo a una argumentación más sofisticada que llegó a la misma conclusión, principalmente con respecto a que hubo cierta medida de complicidad en el ataque.  El hecho es que el 11S  representa el evento definitorio de nuestra era, permaneciendo extremadamente conflictivo.  He declarado lo que pienso al respecto, a pesar de que aun no he decidido cuál fue el verdadero nivel de complicidad, pues existirían varios: desde, por ejemplo, que “alguien, desde el gobierno, supiera algo de antemano” hasta que “hubiese sido perpetrado por el Presidente y su equipo”.  Sí mantengo que los eventos parecen sospechosos y que las preguntas del público han sido bloqueadas persistentemente.  Si este evento hubiese ocurrido en otro país – digamos China – creo que los norteamericanos y los medios norteamericanos, estarían viendo todo de una manera bastante diferente.  Voy a darles un excelente enlace en la Red para profundizar el asunto:  http://911research.wtc7.net/]

Penetremos, ahora, en el tema.

Realidad del Fenómeno OVNI

Los Ovnis no son broma, ni juego ni engaño: son reales.  El fenómeno ha implicado tecnología real, ha hecho cosas reales que no se supone sean posibles.  Esta tecnología, desde, por lo menos, la Segunda Guerra Mundial, ha comprometido las Fuerzas Militares de los Estados unidos en muchas ocasiones,  con visos de reto y confrontación.  Ha implicado tanto violaciones del espacio aéreo como respuestas inmediatas a estados de alarma y atraído la preocupación de algunos representantes de la más alta oficialidad militar y de inteligencia del país.

Sabemos esto porque, durante un período relativamente breve de la historia de los Estados Unidos (principalmente al final de los 70 y el principio de los 80), El Acta para la Libertad de Información (abreviado FOIA en Inglés) le permitió a los investigadores obtener documentos oficiales de agencias gubernamentales que lo demostraron claramente.  La importancia de los documentos resultantes de la FOIA no ha decaído oficialmente hoy, aunque, con los años, ha tenido sus altos y bajos.  Con respecto a la época en que podía obtenerse información relacionada con los Ovnis, su momento de gloria ya pasó, pudiendo asociarse a la era posterior al “Watergate” y a la Guerra de Vietnam.

Así, agencias tales como la CIA, la DIA, el FBI, y escoja la que usted quiera de la sopa alfabética, las cuales habían negado, persistentemente, por años, el haber tenido que ver algo con los OVNI´s, liberaron repentinamente miles de páginas de documentación probando justamente lo opuesto.  Es verdad que, entre estos documentos liberados oficialmente, ni uno sólo revela órdenes directas de acción, como – por ejemplo – algún memo de la  presidencia declarando “está bien, ¿que  vamos a hacer con estos benditos extraterrestres?...   Se encuentran, sin embargo, documentos referidos a niveles cercanos, es decir, documentos que describen abiertamente sorprendentes encuentros de militares con lo inexplicable.

Tomados individualmente, estos documentos producto de la FOIA, no prueban la existencia de los OVNI´s como algo “no terrestre”.  Después de todo, la gente, incluyendo los testigos militares, puede equivocarse.  El radar puede fallar o ser malinterpretado.  Pero considerados en conjunto, todos estos documentos proveen un gran cuerpo de evidencias en relación con los aludidos encuentros militares. Después de que alguien haya leído los primeros cinco de estos documentos, comenzará a hacerse preguntarse.

Revisemos un par de estos documentos.

Tenemos, por ejemplo, uno proveniente de la Base Kirtland, de la Fuerza Aérea en New Mexico, fechada el 31 de Enero de 1949, dirigido al Comandante General de la USAF.  Hubo un torbellino de actividad OVNI en New Mexico esta vez.  El documento en cuestión describía aun otro avistamento del día anterior, presenciado por casi 30 personas.  El documento declara:

“Estima al menos 100 avistamentos en total.  WEC, AFSWP, 4ª Armada, comandantes locales perturbados por las implicaciones de los fenómenos…  Todos parecen coincidir con la presencia de un solo objeto, percibido en diferentes puntos de su trayectoria.  Al menos de que existan instrucciones opuestas,  esta oficina realizará todas las investigaciones a objeto de localizar el punto de impacto, si es que existe.”

Todas estas agencias parecen “perturbadas por las implicaciones de los fenómenos.”    Sí, realmente.  Yo también lo estaría.

El mismo día en que fue emitido el documento de Kirtland, El Comando Aéreo Estratégico le envió un memo al Director del  FBI,  J. Edgar Hoover, diciendo que el asunto de los OVNI´s era considerado alto secreto por los Oficiales de Inteligencia, tanto de la Armada como de la Fuerza Aérea.

En 1950 se emite un Memorando confidencial con el título de “Este Memo es importante, y voy a separar cada una de las frases de un mismo párrafo, para que puedan leerlo mejor:

“Desde el 30 de Julio una serie de objetos, de forma circular, han sido avistados sobre la planta Hanford AEC.

Estos objetos, según los informes, estaban a unos 4.600 metros de altitud.

Aviones de la Fuerza Aérea intentaron una intercepción con resultados negativos.

Todas las unidades, incluyendo el Batallón Antiaéreo, las  unidades de RADAR, los escuadrones de combate de la Fuerza Aérea y la Oficina Federal de Investigaciones han sido alertadas para posteriores observaciones.

La Comisión de Energía Atómica declaró que la investigación será continua y se informarán detalles completos con posterioridad.

¿Dónde están los historiadores de la Academia con respecto a este Memo?  ¿Fallaron las intercepciones? ¿Los batallones Antiaéreos?  Dios mío.  Y ¿qué le sucedió a la investigación y al informe de la AEC?

La respuesta a esta última pregunta podría encontrarse en las palabras del Memo enviado a Hoover  1949: decía que el problema de los OVNI´s era “considerado como Alto Secreto”.  Aun así, de los miles de documentos relacionados que fueron liberados a través del Acta por la Libertad de Información, sólo el puñado más pequeño, altamente censurado, era realmente secreto de Estado.  El resto fue típicamente clasificado como “Restringido” o “Confidencial” o “Bajo el Máximo secreto”.  Niveles inferiores de secretismo, en otras palabras.  ¿Dónde están, entonces, los documentos considerados como Secreto de Estado?

A pesar de los mejores esfuerzos de quienes investigan la FOIA, los mejores informes de inteligencia permanecen  muy bien resguardados y alejados del dominio público.  A pesar de las esperanzas que mucha gente mantiene al respecto,  la FOIA no ha resultado ser el proyectil mágico que se creía.

Es también bastante obvio que  el secreto sobre los OVNI´s implica clasificaciones que superan la de  Alto Secreto.  Las clasificaciones superiores están, a su vez, clasificadas, de manera que nadie puede saber hasta dónde llegan.  James Bamford en   Cuerpo de Secretos (Body of Secrets), un estudio de la NSA, escribe: “Como un espiral interminable, existen sistemas y sistemas para clasificar los secretos mediante sistemas secretos de clasificación”… lo que sí sabemos es que  el oficial del gobierno de Canada Wilbert Smith, escribió en 1950 que él había hecho “discretas solicitudes a través del personal de la embajada canadiense en Washington” y supo que el tema de los OVNI´s era considerado “de la más alta clasificación por el gobierno de los Estados Unidos”.

El último de los memos tempranos que deseo mostrarles se dio en la Base de Robins en Macvon, Georgia, fechado el 19 de Julio de 1951 y describe el encuentro aéreo con un OVNI que tuvo lugar comenzando la tarde.  El piloto, primer teniente, volaba un F-51 en vuelo de rutina, desde Lawson, AFB en Columbus, Georgia.  No lejos de Augusta, encontró un objeto que parecía “plano arriba y abajo,  con bordes redondeados  y angulados.”  En cierto momento el  objeto le pasó por debajo, después de venírsele de frente: al hacerlo, se mostró “completamente redondo y girando en el sentido del reloj.”

La cantidad de detalles de este informe es notable.  Continúa: “desde adelante, al pasar por debajo, el observador detalló pequeñas manchas sobre la superficie del objeto, que no parecía ser de aluminio.  Se observó sólo un objeto de un blanco solar, sin chorros de propulsión y ningún otro escape visible.  La velocidad de desplazamiento era tremenda.  “Eventualmente el objeto desapareció bajo el aeroplano.”

La escena duró cierto tiempo y el piloto alcanzó una mínima de 90 a 120 metros del objeto, estimando su tamaño en unos 4 metros de diámetro.  Este objeto se movía muy rápidamente.  De ascuerdo al informe el piloto pensó que volaba a la misma velocidad de un avión a chorro, afirmando que sintió un disturbio en el aire descrito como un golpe al momento en que el objeto rebasó el avión por debajo… el piloto había volado en combate durante 12 meses en Europa (1944-45) y fue considerado por sus compañeros como un observador atento de juicio maduro y altamente confiable.

Existen otros documentos como este.  Tomados en conjunto, establecen que, al menos durante este período temprano, ocurrieron algunos eventos que fueron registrados y clasificados por el personal militar y de inteligencia de los EU, que fueron tomados muy seriamente, lo cual es fácil de entender.

 

Soviéticos? Norteamericanos? De otras partes?

¿Eran estos objetos de origen soviético, desarrollados, quizás, con la ayuda de científicos alemanes capturados – algunos de quienes estaban experimentando, realmente, con plataformas discoidales?  Esta posibilidad fue investigada y descartada.  Hoy, años más tarde, seguimos sin evidencia alguna de que los soviéticos inventaran los “platos voladores”, después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Y qué de los norteamericanos? También se aseguraron su cuota capturada de científicos alemanes, después de todo… uno podría especular sobre la posibilidad de algún intento de fabricación durante los años que habrían tenido para ello después de la Segunda Guerra, secretamente, como resultado de la pura ciencia terrestre.

Pero también surgen varios problemas ante esta teoría.  En primer lugar,  la documentación que poseemos indica serios esfuerzos en el sentido de lograr                  anti-gravedad, comenzando en la mitad de los años 50.  Si algo se inició con anterioridad dentro de los Estados Unidos, no disponemos de ninguna evidencia documental.  Esto no significa que no haya podido suceder, pero – repetimos – no hay documentación.

Tampoco parecería lógico que esto envolviera un proyecto norteamericano negro profundo, al menos considerando la naturaleza confrontacional de algunos de estos encuentros.  El caso ya citado que narra el encuentro de un piloto en 1951, por ejemplo, o las innumerables intrusiones en bases militares y centros de investigación, no le dan sentido  a todo esto como un proyecto secreto de los EU, al menos no tan cerca en el tiempo.

Al menos, por supuesto, que especulemos, en el sentido de que algún astuto grupo humano hubiese obtenido tecnología radicalmente avanzada, un grupo operativo más allá del control militar y gubernamental oficial.  No puedo demostrarlo, pero  ¿es posible?  iPor supuesto!

Ello, francamente, parece una interpretación conservadora, pero ocurre que no es eso exactamente.  Queda, entonces, la interpretación más radical, la de que esta tecnología no era de origen humano en absoluto.

De todas maneras esto representaba claramente un asunto serio a ser dilucidado por gente igualmente seria.  H. Marshall Chadwell, por ejemplo, quien era Director Diputado de Inteligencia Científica de la CIA.  Durante 1952, cuando los avistamentos de OVNI´s comenzaban a salírseles de las manos, y no el público civil sino los militares mismos  se encontraban frente a  estas cosas  con increible frecuencia, podemos imaginar la preocupación que se generaba en los altos niveles; sólo un puñado de documentos ha llegado hasta nosotros de ese período: algunos libros, unos pocos informes y  algunos memos.

Uno sólo de ellos, sin embargo, habla por volúmenes. Se trata de un breve documento preparado por Chadwell para su jefe, el Director de la CIA Walter Bedell Smith, que aparece fechado el 2 de Diciembre de 1952; Chadwell se manejó con cuidado: no salió diciendo,   “Jefe, estamos siendo invadidos.”  He aquí el párrafo relevante:

“EN ESTE MOMENTO, LOS INFORMES DE INCIDENTES NOS CONVENCEN DE QUE HAY ALGO QUE DEBE  SER ATENDIDO DE INMEDIATO… LOS AVISTAMENTOS  DE OBJETOS NO EXPLICADOS A GRANDES ALTITUDES Y DESPLAZÁNDOSE A ALTAS VELOCIDADES EN LA VECINDAD DE LAS PRINCIPALES INSTALACIONES DE DEFENSA DE LOS ESTADOS UNIDOS, SON DE UNA NATURALEZA TAL, QUE NO PUEDEN ATRIBUIRSE A FENÓMENOS NATURALES NI A VEHÍCULOS AÉREOS DE TIPO CONOCIDO” (mayúsculas y resaltado del traductor).

Ni fenómenos naturales, ni vehículos de tipo conocido, ni (aparentemente) fabricados por los Estados Unidos.  No parecen ser soviéticos.  Entonces ¿qué nos queda?  No importaba cuál fuera la respuesta: se trataba, claramente, de un asunto de grave preocupación para quienes toman decisiones en cuanto a la política de defensa e inteligencia de los Estados Unidos.

Con esto en mente, podemos asumir que las declaraciones públicas repetidas cientos de veces (los “platillos voladores”  existen sólo en la imaginación, no hay nada detrás, todo es un fraude o, a lo sumo, identificaciones erróneas, etc.), eran actos deliberados de engaño.  Puede seguirse mintiendo, si se quiere.  Tal vez el gobierno estaba tratando de prevenir el pánico masivo u ocultando lo que sabía de los soviéticos.

Pero antes de llegar a esa conclusión, avancemos un poco, aunque mientras lo hacemos, sugiero que – como lector – trate de retener la imagen en su mente de una enorme realidad que ha sido negada continuamente por los líderes responsables de los Estados Unidos: es como si en un rincón del comedor de su casa permanece dormido un oso gigantesco sin que se le permita a nadie que lo reconozca.  Puede sentarse tranquilamente a tomar la cena.

La tecnología y los cuerpos

Pero, los documentos de la FOIA, importantes como son, no representan toda la historia.  Desafortunadamente, en este campo los investigadores no tienen todas las de ganar.  Hemos revisado algunos documentos, es cierto, pero en la realidad ello es tan sólo una brisita: nadie puede alcanzar el ojo del huracán.

Debemos ser ingeniosos, haciendo el papel de periodistas e historiadores  a la vez.  Busquemos gente que tenga algo que decir al respecto.  Estudiemos sus credenciales, sus actos.  Sigamos tratando de armar los pedazos de esta historia.  El proceso no es infalible, todos lo sabemos.  Pero es necesario, y debemos confiar en nuestro mejor juicio y permanecer atentos.

Y de esta manera nos daremos cuenta de que hay poderosas razones para pensar que los OVNI´s son más que objetos que revolotean por los cielos, que son, de hecho, tecnología recuperada que ha sido almacenada, estudiada y – tal vez – duplicada en bases secretas.  Hemos también considerado la probabilidad de que existan cuerpos – cuerpos de alienígenas – que han sido estudiados por científicos humanos.

Hemos llegado a esta sorprendente conclusión porque más de cincuenta años de historia apuntan inexorablemente hacia ello.   Está Roswell, por supuesto.  Porque el caso Roswell ha sido tan productivo para los investigadores, tan lleno de testimonios, tan portentoso por sus implicaciones, que agotarlo se ha convertido en una prioridad desde el momento en que se supo.  Roswell no se nos escapará, a pesar de los recientes y notables esfuerzos hechos por ABC en este sentido.  Pero, francamente, Roswell no representa ninguna importancia crítica para establecer la probabilidad de que se hallan recuperado  OVNI´s estrellados por parte de los militares.  Ello ha ocurrido muchas veces: Kingman, Arizona, en 1953, Las Vegas en 1962 y Kecksburg, Pensilvania, en 1965, son sólo los mejores casos conocidos en que equipos militares norteamericanos recuperaron lo que aparentemente eran OVNI´s genuinos.  Y podrían haber más casos.

Una vez más una declaración notable de un funcionario oficial canadiense y además científico, Wilbert Smith, arroja luz sobre este asunto.  No mucho antes de su muerte a comienzos de 1960, Smith dijo que, durante la gran oleada OVNI de 1952, los militares norteamericanos habían derribado un “platillo volador” cerca de Washington, D.C.  Dijo que la Fuerza Aérea le había enviado un pedazo pequeño por breve tiempo, .  El se lo mostró a su amigo, el Almirante de la “US Navy” H. B. Knowles. Cuando se le preguntó si lo había devuelto a la Fuerza Aérea contestó: “No a la Fuerza Aérea, mucho más alto que eso”.  ¿Fue a la CIA? Smith respondió encogiéndose de hombros: “Lo siento, caballeros, pero no voy a pasar de ahí.  Sólo puedo añadir que fue a las manos de un grupo altamente clasificado: lo de la identidad es un problema que se lo dejo a ustedes”.

Durante años se han dado quejas y declaraciones sobre cuerpos extraterrestres almacenados en servicios de seguridad, como la Base de la Fuerza Aérea  de Ray patterson en Dayton, Ohio.  Finalizando los 70, el investigador de OVNI´s y veterano de la Segunda Guerra Mundial Leonard Stringfield,  comenzó a estudiar de cerca lo que él llamó el “Síndrome de la Recuperación de Naves Estrelladas.”  La gente lo contactaba anónimamente, pero él seguía lineamientos y encubrió a otros individuos.  A principios de los 80, él había hablado con 20 informantes militares de primera mano que habían trabajado con OVNI´s recuperados o visto cuerpos alienígenas almacenados, y con otros treinta que eran intermediarios.

Ante todo Stringfield era un caballero y un cuidadoso investigador.  El honró su promesa de proteger las identidades de la gente que se le aproximó y nunca sacó  conclusiones apresuradas a partir de lo que le informaron.  También consideró la posibilidad de que estuviese siendo “usado”.   Aún así él últimamente creyó que las fuentes eran muy dispares y no parecían estar coordinadas.  Parecían (sin embargo) genuinas y la información legítima: colectivamente narraron la historia de diferentes estrellamientos y de la recuperación de vehículos alienígenas por personal militar norteamericano, tanto como la conservación de cuerpos y el estudio de la tecnología a niveles profundamente clasificados.

La investigación de Stringfield en este campo precedió la resurgencia del caso Roswell.  Realmente podemos rastrear rumores de discos estrellados y de cuerpos extraterrestres dentro del estamento militar, por lo menos desde 1949.  Existe un documento del FBI datado en Marzo 22 de 1950, dirigido a Edgar Hoover, tan sugestivo que uno se pregunta si los mismos investigadores sabían verdaderamente qué hacer con él.  Pero el documento –otro regalo de la FOIA– parece auténtico.  Declara:

“Un investigador de la Fuerza Aérea declaró que tres de los así llamados platos voladores habían sido recuperados en Nuevo Mexico.  Se describieron como naves circulares con cúpulas al centro, de unos 4 metros y medio.  Cada uno llevaba tres cuerpos humanoides pero de sólo 95 centímetros, vestidos con trajes de una tela metalizada de una textura muy fina….”

Actualmente muchos investigadores del fenómeno ET-OVNI, capaces de mantenerse en este campo por suficiente tiempo, han hallado sus propios contactos con el mundo clasificado.  A algunas de las personas de las personas que han confiado en mi, les digo que no he podido confirmar sus identidades completamente, aunque para otros no haya duda de que ellos son quienes dicen ser.  Algunos de ellos son personas prominentes.   Ellos me han confirmado lo mismo que le fue confirmado a Stringfield: existen profundos programas “negros” (ocultos al ciudadano y al mundo) dedicados a estudiar las tecnologías y los cuerpos de los alienígenas.

Pero hay una persona, muy prominente en verdad, que ha estado refiriéndose a esto públicamente durante ciertos años.  Se trata del Dr. Edgar Mitchell, famoso por su participación en el Apolo 14 y el sexto hombre que caminó sobre la Luna.  En varias ocasiones,  Mitchell ha hablado públicamente acerca de su conocimiento de  esos programas – conocimiento que vino a él, afirmó, a través de más de una conexión a nivel – de élites.  La manera como los medios principales han manejado sus declaraciones,  representaría una vergüenza, si uno no captara que existe un motivo ulterior detrás de este tratamiento que consistiría, digamos, en difuminar en lo posible sus declaraciones.

El secretismo en lo que respecta a todo este asunto es increible.  Pareciera ser parte de un aparato absolutamente descomunal que es oficialmente negado.  El Dr. Richard Sauder ha documentado la existencia de un enorme sistema de bases subterráneas y hasta de túneles que atravesaban el país.  Algunas de sus investigaciones han encubierto la existencia de un gran gobierno “oculto”, tan poderoso e importante que aparenta ejercer autoridad aún sobre el gobierno “real”.  Me parecería una suposición lógica el que este sistema estuviese relacionado, por lo menos en parte, con el estudio de tales hallazgos y con la tecnología implicada.

A lo largo de estas líneas, tengo un amigo que es agregado militar, que vive en Washington, D. C.  Hace algún tiempo me informó sobre ciertas discusiones tranquilas que había tenido con sus propios colegas.  Un amigo de él era un asesor del Congreso, con responsabilidades presupuestarias notables.  Después de un largo período manejando cifras, llegó a la conclusión de que debía existir un brazo oscuro  enorme del gobierno Norteamericano, es decir, una rama ejecutiva del gobierno con carácter secreto, poderoso, sustancial y costoso.  Este hombre estaba convencido, además, que toso estaba conectado con los OVNIS: no pude obtener más información acerca de esta persona.

Cómo se ve

Aunque esta es sólo una imagen parcial, la historia luce lo suficientemente clara,  En definitiva, la explicación más simple, tal como la veo, es algo como lo que sigue: Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, el personal militar de los EU comenzó a percibir que existían naves exóticas, extraordinarias y en nada convencionales.  Rápidamente se hizo aparente para las mentes más brillantes que esto no implicaba a los Soviéticos ni a los Norteamericanos… casi con certeza concluyeron que los “verdaderos OVNIS” no se originaban en nuestra civilización.  El secreto se hizo regla pues difícilmente deseaban compartir esta información con otras personas.

En algún momento inmediato se recuperaron cuerpos y tecnología de los alienígenas y era de vital importancia determinar algunas cosas lo más pronto posible: las intenciones de los “extranjeros”, la manera de explotar su tecnología y como mantener la información sobre ellos bien lejos de los grupos indeseables, que serían casi todo el mundo.

La razón para mantener esto en secreto sería algo que supera la prevención del pánico generalizado y cualquier otra manera de proteger al público.  Ello parece noble y tal vez pudo ser una de las razones iniciales en cuanto a la determinación de las respectivas políticas: pero todo ocultamiento de tal magnitud desarrolla sus propios tentáculos y las razones que garantizan su auto preservación.  Me parece que alrededor de los 50, cuando menos, la oficina de la Presidencia perdió el control con respecto al secreto de la verdad sobre los Objetos Voladores No Identificados.

Imagínense siendo uno de los miembros encargados de manejar el problema OVNI.  Es su deber mantenerlo en secreto: prácticamente tiene que ocultarlo hasta de usted mismo… le sigue a esto engaño tras engaño, encubrimiento tras encubrimiento.  Podemos asumir que la tecnología implicada, en sí misma, habría sido sorprendentemente avanzada, tal vez sin incomparable con lo que teníamos cer