EGO, MENTE Y
CONCIENCIA EN LA MISTICA
Miguel Paz
Bonells
Mientras la Psicología y otras ciencias afines presentan definiciones
funcionales de categorías como ser y conciencia, el misticismo, que se ha expresado históricamente a través
de corrientes de pensamiento y disciplinas inseparables de la búsqueda
espiritual del hombre, enfoca modernamente estos conceptos de una manera más
amplia y práctica.
Las facultades del Ser, de acuerdo
principalmente a ciertas corrientes gnósticas influidas por la filosofía
Oriental, son
Cada una de estas facultades y atributos del
Ser tienen su contraparte en la
personalidad corriente: Conciencia – inteligencia; Voluntad – deseo; Intuición
– pensamiento; Amor – interés; Verdad (lo real) – apariencia (realidad);
Libertad – dependencia/servidumbre; Justicia – justicia imperfecta (viciada)…
Otra Cosa representa el hecho de que la
humanidad se haya centrado en la mente, logrando así el subdesarrollo de la
Conciencia y el fortalecimiento, en su energía mental disponible, de ciertos
factores psicológicos que algunos
estudiosos han calificado de “pluralidad egoica”. El principal problema que resulta de la
identificación permanente con lo mental consiste en que es prácticamente
imposible vivir en el presente, y al situarse psicológicamente en el pasado,
por el hecho –repetimos– de haberse identificado casi por completo con lo
mental, el ser humano reacciona continuamente desde esa multiplicidad egoica
(“yo” envidio, “yo” robo, “yo” temo, “yo” mato, “yo” intervengo, etc.),
generando ese caos en que se debate día a día.
La mente es tan sólo un coprocesador para
El
equivalente del “pensamiento”, en
Es indispensable que la humanidad aprenda
urgentemente a centrarse en la conciencia, pues como no ha sido normalmente
capaz de identificar los factores egoicos subjetivos que actualmente la
caracterizan para proceder a disolverlos técnicamente, no le queda otra opción
que descubrir y practicar el camino del despertar de la conciencia, como lo han
sugerido insistentemente algunas corrientes gnósticas contemporáneas (ver
La política mundial actual, por ejemplo, está
signada por el miedo, por el temor y esto no es otra cosa que una proyección
mental egoica: temo quedarme sin energía, temo perder el poder, temo
convertirme en un polo desplazado de influencia y poder económico… El resultado es automático, mecánico: recurro
a la violencia, reprimo, suprimo. ¿Qué
ocurriría si el líder está lleno de Amor y centrado en su Conciencia? ¿Procedería a invadir, a torturar, a saquear
a otros? He ahí una diferencia
importante entre la mente y la Conciencia.
La hasta ahora llamada globalización, para
hablar de algo que está de moda, no es una verdadera globalización porque se
limita al presentarse, en la práctica, como una expresión egoica e individualista:
el verdadero sentido de una globalización auténtica, sea en lo económico o,
como se propone en el nuevo paradigma emergente, en la totalidad de la
manifestación social humana, debería ser su caracterización altruista, como
expresión de una Conciencia Planetaria.