D E L A T E M A T I C A
"Si el hombre no colabora en el proceso de transformación, es posible que las fuerzas destructivas que ha desatado acaben con todo"En el artículo antepasado hablamos de la conservación de los sistemas ecológicos y en el más reciente hicimos referencia al tema prohibido de los Objetos Voladores No Identificados, en posible relación con la explosión, en 1986, del transbordador espacial Challenger, basados en la existencia de ciertos documentos. Vamos a volver separadamente un poco sobre ambos temas, por considerar que el acto de escribir crea una especie de compromiso con el lector, en el sentido de mantener ese monólogo que ahora, con la maravilla de la Web, tal vez se potencie en un diálogo que bien puede llegar a ser muy productivo... visto así, este compromiso de quien escribe puede conducir hacia reflexiones que le faciliten al lector penetrar en ese universo que subyace detrás del teclado (que no ya de la pluma), desde donde se nutre precisamente la temática que puede ser compartida o rechazada por los navegantes virtuales de esa gigantesca red neuronal de la inteligencia planetaria que es INTERNET, la cual, seguramente, terminará expandiendo la conciencia de la humanidad o destruyéndola... digo esto último a propósito de unas palabras de McLuhan, quien después de alabar los medios de comunicación como posibles reconstructores de la familia humana, sentenció: "es para la sociedad una tarea urgente el aprendizaje del control de esos medios antes de que los mismos la destruyan". La Web, por supuesto, no existía aun. En un mundo de globalización, de integración de mercados y bloques político-económicos como la UE, no debe ser después de todo- extraño para nadie, que el pensamiento se las arregle para volverse planetraio: que cada quien luzca sus mejores herramientas críticas, entonces, para no dejarse enredar en ese telar mágico de la información desbordada que es INTERNET.
La depredación de la naturaleza por parte de nosotros, los tripulantes de la Nave Espacial Tierra, ha sido y es un asunto de vital importancia, porque como dijo alguien recientemente- dicha nave espacial no tiene pasajeros, ya que todos somos de hecho conductores y responsables de su destino. En un maravilloso libro titulado Cambios en la Tierra ("Earth Changes"), escrito por la autora norteamericana Rhea Powers, aprendimos, o mejor dicho, tuvimos la oportunidad de profundizar en la increible noción de que nuestro planeta es un ser viviente, no sólo en el sentido de la biosfera, sino literalmente, como un ser completo, es decir con un cuerpo o vehículo físico, una conciencia propia y - ¿por qué no? - un alma. Ya James Lovelock lo había planteado en nombre de la ciencia, pero La Sra. Powers, quien realmente está transcribiendo las ideas de un ser extraordinario llamado Sanat Kumara, nos habla otra vez de la Madre Tierra, término familiar y caro a los antiguos habitantes de América, para recordarnos que todos somos actores y tenemos nuestra cuota de responsabilidad por acción u omisión, en relación con lo que le está ocurriendo a nuestro mundo.
Hemos vuelto sobre el punto precisamente porque en el artículo antepasado sugerimos que la Tierra no necesitaba de nosotros, que se las había arreglado sola durante muchos miles de millones de años y que realmente no había nada que conservar porque de lo que se trataba era de salvarnos a nosotros mismos... pues bien, leyendo Cambios en la Tierra, comprendimos que sí existe una interrelación maravillosa entre el planeta como ser viviente y nosotros como sus hijos, ya que con nuestro "desarrollo" hemos logrado revertir los papeles y amenazarla, debiendo, por lo tanto, ahora tomar conciencia de ello y convertirnos en sus custodios, es decir, en los custodios de los reinos de esa misma naturaleza que nos permitió llegar hata este momento evolutivo. Unos extractos de la obra:
"En vuestro planeta os habeis acostumbrado a pensar que la vida continuará para siempre, como lo ha hecho en el pasado... esto no es cierto. Has cobrado conciencia de que vuestro planeta está en crisis ecológica, lo cual sí es cierto. Está también en una crisis espiritual. Es el momento del despertar del planeta Tierra. Tu Tierra está pidiendo ayuda. Necesita de tu asistencia. Tú puedes ayudarla, puedes responder a su llamado y hacer muchas cosas para auxiliarla. Necesita tu colaboración, tus plegarias y tus acciones. Puedes curarla; tú y tus hermanos de forma humana pueden curarla. No estás solo en esta preocupación: muchísimos otros están también preocupados. Todos podeis formar una vasto equipo de apoyo al ser que es vuestro planeta".
"En vuestro Planeta hay algunos, en forma física, que no tienen noción del peligro que representan los problemas ambientales para la vida y el desarrollo humanos. No todas estas personas son egoistas. Muchas son sólo ignorantes. Puedes hacer muchas cosas para ayudar a poner a otros sobre aviso en cuanto a la muy real amenaza que sufren la vida humana y el desarrollo de la sociedad y la cultura del hombre por los peligros que se acumulan en el desequilibrio ecológico de vuestro planeta. Estos peligros no pueden ser ignorados. Si no se los vigila, muy pronto superarán la capacidad humana para revertir la destrucción causada en el equilibrio de toda la vida terrestre". Sin más comentarios.
Ahora bien, ¿para qué traer el tema tabú de los OVNIs, como en nuestro artículo pasado, a propósito de la explosión del Challenger el 28/01/86, cuando ya la prestigiosa NASA ha declarado que todo se debió a una fuga de combustible? Hagamos un señalamiento significativo: este tema de los no-identificados es desinformado y controversial, digamos a nivel oficial y mundial, pero muy importante por su historicidad e implicaciones actuales a través de una amplia casuística (sumatoria de casos analizados) que ha sido objeto de serias y profundas consideraciones por parte del único frente que da la cara con valentía: la investigación civil. Porque, aunque parezca increible, el fenómeno OVNI no existe "oficialmente" y en apariencia la voluntad desinformadora a que hemos aludido puede extenderse a las inteligencias que obran detrás de los contactos. Este hecho desconcertante nos recuerda cierta alusión lapidaria con respecto a la aerodinámica de las abejas... la cínica alusión decía que, según la ciencia, la abeja no podía volar, dada su conformación practicamente en contra de las leyes de la aerodinámica, pero que como la abeja no sabía nada de aerodinámica entonces -simplemente- volaba.
De la misma manera que vuelan, aparentemente, esos "objetos" ya identificados como de procedencia no-terrestre y comodamente negados a priori por nuestros sesudos científicos. O tal vez a posteriori. Pues bien, cuando supe, años después de la explosión del Challenger, por las obras citadas en el trabajo anterior (El Rescate de la Tierra y Contacto Interdimensional, escritos respectivamente por el Movimiento Metafísico Renovado de Caracas y el Sr. Sixto Paz Wells de Lima) que este transbordador "había sido derribado por una nave extraterrestre", me pareció inaceptable, pero atando cabos y ante la denuncia hecha por el científico James Moore diez años después, avalada por un video, más el testimonio de un ex-ingeniero de la NASA, quien sostenía que el cohete fue impactado por un rayo natural, decidí hacer la referencia, sólo para información de los lectores, de la misma manera que voy a transcribir ahora, para engrosar el extraño dossier, la noticia sobre la suerte corrida por el cohete Titán, siete años después de la explosión de la nave de la NASA con sus siete tripulantes, incluyendo una maestra norteamericana, lo cual según los citados contactados- era una manera de encubrir la colocación en órbita de cierta arma letal.
La noticia dice que "El 2 de Agosto de 1993, momentos después de ser lanzado frente a las costas de California, en una misión especial de la marina estadounidense, el cohete Titán estalló en el aire por motivos aún desconocidos. La carga ultrasecreta del cohete (un conjunto de tres satélites de control marítimo a propulsión solar) serviría para seguir buques extranjeros y escuchar sus comunicaciones. Esta es la segunda catástrofe espacial más costosa para Estados Unidos, ya que se calcula en ochocientos millones de dólares el valor de los satélites". La primera, por supuesto, fue la del Challenger.
Si tenemos en cuenta que los presuntos seres extraterrestres que contactaron a los muy concretos autores humanos de los libros citados, advierten precisamente que intervendrán cada vez que las potencias quieran colocar en órbita armas que amenacen la paz y la vida sobre la Tierra y, ¿por qué no?, su propia seguridad, no deja de ser curioso que sucedan estas molestas "coincidencias" ¿eh?.