CUÁNTICA,
MÍSTICA Y CAMPOS MENTALES
Miguel Paz Bonells
“Las partículas materiales aisladas son abstracciones, ya
que sus propiedades sólo son definibles y observables mediante su interacción
con otros sistemas”.
Niels
Bohr (1934)
“[Para el budista]
el mundo externo y su mundo interior son sólo dos lados de la misma tela, en la
cual los hilos de todas las fuerzas y de todos los acontecimientos, de todas
las formas de consciencia y de sus objetos, están entretejidos en una red
inseparable de relaciones interminables y recíprocamente condicionadas”.
“Estas
palabras de Govinda destacan otra característica que tiene fundamental
importancia tanto en la física moderna como en el misticismo oriental: la
universal conexión recíproca de la naturaleza incluye siempre y de manera
esencial al observador humano y a su consciencia. En la teoría cuántica
los «objetos» observados sólo se pueden entender en función de la interacción
entre los procesos de preparación y medición, y el término de esta cadena de
procesos se encuentra siempre en la consciencia del observador humano. La
característica más importante de la teoría cuántica es que el observador humano
no sólo es necesario para observar las propiedades de un objeto, sino que es necesario incluso para
definir tales propiedades”.
Fritjof Capra
* * * *
Mucho
antes de que se desarrollara, en los albores del Siglo XX, la Teoría de los
Cuanta, ya los místicos sabían que eso que denominamos “la realidad”, no sólo
está muy lejos de ser como la percibimos con nuestros sentidos ordinarios, sino
que su determinación implica lo que podríamos denominar un proceso de
cocreación…
Cuando
decimos los místicos, queremos significar una categoría de seres humanos
que han aprendido a experienciar el espacio interno, buscando eso que es Dios a
su manera, buceando en su propia interioridad; eso que es Dios se expresa a
través de la Conciencia del Universo, Conciencia que - a su vez - se expresa en nosotros y en todos los seres
vivientes… por cierto las partículas subatómicas y los átomos son parte
fundamental para que esa vida, y la mente evolutiva subyacente que registra esa
vida, puedan existir y desarrollarse en los mundos, cuando logran medios apropiados, como el cerebro
humano, para expresarse (la hominización
según Teilhard de Chardin) … y como
parte de esa vida, los átomos, agrupados, retroalimentan, a su vez, la
Conciencia del Universo en la interioridad del alma humana, permitiéndole experimentar Algo que los
místicos denominan la Unidad, la Totalidad.
Los
dogmáticos que utilizaron la noción de Dios para dominar, nos separaron de esa gran realidad que es la
Conciencia subyacente en la vida; por lo menos bloquearon esa posibilidad,
vendiéndonos en su lugar un universo “creado de la nada” y ya terminado…
y un Dios distinto al Ser más profundo
del hombre, separado de nosotros; también los científicos del establecimiento
lo han hecho, a su vez, en el sentido contrario… el resultado está a la vista: que el ser humano común y corriente se debate
en una especie de aislamiento, que lo ha hecho centrarse en la mente y el
pensamiento, lo cual agrava aún más su falsa percepción de separatidad a través
del proceso existencial… y como a más
separatidad, más conflicto, más egoísmo, el conjunto social se halla gravemente
perturbado, no sólo en lo que respecta a lo humano, sino también en lo que
atañe al entorno ecológico; la mente no
puede comprender la Totalidad; el pensamiento, como tal, no puede vivenciar la
Unidad; el verdadero místico lo logra, por lo tanto, en el más profundo
silencio de la mente, en tránsito hacia la no-mente, como lo afirma Osho.
Ciertos experimentos propuestos por los
físicos que estudian el micromundo a la luz de la teoría de los cuanta, tienden a demostrar
que la conciencia humana o ESENCIA, participa, de alguna manera, en la
determinación de eso que denominamos “la realidad”.
Jane
Roberts, la dama estadounidense que canalizó a una Entidad que se autopresentó
como Seth, publicó un libro denominado “Habla Seth” (Editorial Luciérnaga,
Barcelona, 1998), en el cual la Entidad afirma que la realidad física es
multidimensional y que existen coincidencias entre las dimensiones superiores y
la nuestra, que contienen ciertos puntos comunes que denomina “puntos de doble
realidad”. Por nuestra parte
ya
manejábamos esos puntos como elementos dentro de una hipótesis que denominamos
“La Paranormalidad en Diagramas de Venn” (consultarla en esta misma
Página), pero habíamos visualizado dichos
puntos como existiendo dentro de una especie de intersección… Seth discrimina entre “Puntos de Coordenadas
Principales, matemáticamente puros” y “Puntos Subordinados”, todos portadores
de un gran potencial energético… pero su referencia a ciertos “Puntos de Coordenadas absolutas
que interceptan todas las realidades”, nos ha parecido de lo más interesante,
no sólo porque amplía lo que habíamos imaginado, de una manera muy elemental,
dentro de un intento de “explicar” al menos ciertos fenómenos paranormales, utilizando la figura
de una perturbación entre diferentes “niveles de
realidad”, sino porque refiere nuestro mundo de tres dimensiones geométricas
como una cocreación, lo cual implica
aspectos de la relación entre el pensamiento/la conciencia y la realidad, vista
como una macro ordenación del conjunto de las partículas que integran el
micromundo de la Física Cuántica.
Dentro
de nuestra hipótesis eso que es la realidad en cuanto “un mundo”, aceptando la proposición que
Wheeler denominó “Universo Participatorio”, sería el producto o podría
representarse mediante la intersección de tres conjuntos cuyos elementos
funcionan perfectamente integrados en lo que podríamos llamar el proceso de
cocreación: EL CONSCIENTE, EL INCONSCIENTE Y LO REAL, conteniendo LO REAL un
Universo de partículas, o de concentraciones de energía que se perciben como partículas,
mientras los dos conjuntos restantes constituirían factores de energía
determinante, del lado del siquismo.
Es bueno señalar, de paso, que la existencia
real de esas partículas determinadas por la ciencia ya ha sido implícitamente
cuestionada, entre otras, por la teoría de Supercuerdas, pero nos queremos
referir, por ahora, a la posible
relación o interacción entre la conciencia humana y ese mundo de lo infinitamente pequeño, objeto
de la Teoría de los Cuanta, desde el punto de vista de un posible
proceso de cocreación de la “realidad” por parte del hombre, en el cual la
mente y la conciencia jugarían un importante papel protagónico.
Nos
parece interesante – de paso – que para Seth, el factor emocional representa
un componente altamente determinante, junto con la mente y la Conciencia,
dentro de este proceso de cocreación.
Después de referirse a los mencionados puntos, Seth inicia un ejercicio de imaginación, en el
cual compara la creación del lenguaje con la creación de “realidad” física,
afirmando que, así como la información que las palabras trasmiten no son
atributo de las letras, los objetos físicos son también símbolos que representan una realidad cuyo significado
trasmiten los objetos. Dicho de otra
manera, “la verdadera información no está en los objetos, al igual que el
pensamiento tampoco está en las letras ni en las palabras: así como estas
últimas son un medio de expresión, los objetos físicos también lo son, pero en
un medio diferente”… Seth insiste en ello apelando al hecho contundente de
nuestro desconocimiento en relación a
cómo operan los mecanismos de la percepción y del lenguaje, ya que ignoramos
a nivel consciente cómo pensamos y de qué manera las ideas se convierten en
palabras. “Si los mecanismos del habla
normal os son tampoco conocidos a nivel consciente – agrega – no resulta
sorprendente que seáis igualmente inconscientes de otras tareas mucho más complicadas que también realizáis,
tales como la constante creación de vuestro entorno físico como método de
comunicación y expresión: sólo desde ese punto de vista se puede entender la
verdadera naturaleza de la materia física”.
Revisemos
ahora la misma idea pero en los labios de un físico de altas energías, M. Y.
Han, catedrático de la Universidad de Duke, donde demostró que sus enseñanzas
pueden ser un puente sobre el gap
que existe entre las complicadas teorías
de las partículas fundamentales y los conceptos de la Física.
En
“La Vida Secreta de los Cuantos” (McGraw Hill de España, 1992), Han, hablando
de los átomos en cuanto componentes básicos del universo, juega también con la
reveladora analogía entre el lenguaje y la materia.
Los
átomos se combinan para formar moléculas – explica –, algunas de las cuales contienen
solamente unos pocos átomos, como las de oxígeno, agua o nitrógeno, mientras
que otras, como las llamadas polímeros, corresponden a tiras de unos cien
átomos cada una… otras, por su parte,
contienen decenas de miles de átomos, como ocurre en los genes DNA: en algún
momento durante la formación de los dos ramales enrollados en forma de doble
hélice, a partir de unos compuestos inanimados de nitrógeno llamados bases,
surge la vida dentro de un conglomerado de moléculas. Otras moléculas forman cristales, líquidos y
sólidos, los cuales, a su vez, forman rocas, océanos y la tierra.
Y
a continuación afirma: los átomos son para el universo lo que las letras de un
alfabeto son para un idioma, digamos el inglés.
Las letras se combinan para formar palabras, que equivaldrían a las
“moléculas” de la lengua inglesa. Algunas palabras contienen sólo algunas
letras, por ejemplo “it” que en la analogía vendría a ser como una
molécula de dos átomos, mientras que otras palabras contienen hasta 27 letras…
las palabras forman sentencias, párrafos y capítulos, los cuales, a su vez,
forman libros, bibliotecas, etc. Ni
siquiera un libro sobre alta tecnología puede escapar a este proceso de
formación!
Pero
Seth va un poco más allá en la analogía, cuando afirma que la información que
contiene todo libro es invisible. “En
cuanto libro es sólo tinta y papel, pero es un portador de información, aunque,
básicamente hablando, cada uno de vosotros crea el libro que tiene en sus
manos, así como la totalidad de vuestro entorno físico brota tan naturalmente
de vuestra mente interna, como brotan las palabras de vuestros labios: el
hombre forma los objetos físicos tan inconsciente y automáticamente como
produce su respiración”.
El
Dr. John Gribbin, de Cambridge, ex redactor de la revista Nature, cierra el
círculo que se inicia en el cristal para resultar en la molécula viviente,
cuando afirma que La teoría cuántica no está restringida al mundo de la física,
ni siquiera al mundo de las ciencias naturales,
pues toda la química se entiende hoy en términos de las leyes fundamentales
cuánticas, y la química es la ciencia de las moléculas más que de los átomos
individuales, por lo que incluye a las moléculas más importantes para la vida
humana: las moléculas vivientes…
*
* * *
Finalmente
vamos a transcribir un interesantísimo experimento adelantado por el
Departamento de “Ingeniería de Anomalías” de la Universidad de Princeton, que
tiende a demostrar la posible existencia de una especie de “Campo”
correlacionable con la mente colectiva, que ellos han dado en denominar “campo
de Conciencia Global”.
Científicos de esta Universidad,
después de comprobar todos sus datos para descartar errores de
interpretación, se han atrevido a
declarar públicamente que podría existir algo parecido a una conciencia
planetaria incipiente (cabría mejor el término mente global). Sus investigaciones parecen demostrar que
determinados sucesos capaces de producir reacciones emocionales intensas en un
gran número de personas, desencadenan un fenómeno con características de
coherencia y resonancia psíquicas que tiene efectos objetivos, detectables y mensurables.
Quisiéramos añadir, para extender en algo las hipótesis que se
manejan, asociando estas características con el golpe de estado mediático del
11 de Abril de 2002 en Venezuela, ya que el mismo tal vez fue posible debido a
que los dueños de prácticamente la totalidad de los medios de comunicación,
tanto los de prensa como los de la televisión, pero fundamentalmente los de la
televisión, se encartelaron y, utilizando técnicas de guerra psicológica
intensa, arengaron y virtualmente hipnotizaron la masa humana que ellos mismos
lanzaron sobre el Palacio Presidencial, con los resultados conocidos. La intervención, evidentemente estudiada, de
los locutores – tanto de los políticos como los profesionales – que actuaron sincronizada y simultáneamente, aumentaron la violencia de
su arenga hasta lograr que ese material disponible, representado por la masa
humana en la calle, alcanzara su destino. Pero intentemos aplicar
los términos Coherencia y Resonancia a la “conciencia humana”, como tal vez
dirían, insistiendo en el nombre, los estudiosos de Princeton:
La Universidad de Princeton viene adelantando, desde los años
noventa, un proyecto de investigación que ha denominado "Proyecto de Conciencia Global" o GCP en Inglés, que parte de la hipótesis de que los límites de
la mente humana no han sido aún definidos por la ciencia, sugiriendo la
posibilidad de que exista una especie de campo de energía que permitiría la
disposición de “mutuos enlaces comunicacionales directos” y que “la
intencionalidad humana podría tener efectos en el mundo sin considerar ninguna
barrera de separación física”. Esto
implica, según lo declaran los investigadores, la evidencia de que existen
correlaciones que la ciencia no está en capacidad de explicar. “La conciencia -sostienen- puede, a veces,
aparentemente generar algo que, por lo menos metafóricamente, se parece a un
campo no local de información significativa”.
En nuestra opinión no se debería hablar de conciencia sino de
mente, ya que según la generalidad de los textos que tratan la materia, la
conciencia se relaciona con
Mientras que la mente, sede del pensamiento que existe gracias al
código del lenguaje, puede explicarse como una herramienta de enfoque y
procesamiento en el campo de la percepción/representación y demás funciones
del psiquismo. Es decir, que la
conciencia sería menos asociable a procesos acríticos de
mecanización que la mente, dentro de un tratamiento, por supuesto más profundo.
“El Proyecto de Conciencia
Global de la Universidad de Princeton,
(GCP) parte de esta posibilidad hacia especulaciones en el sentido de
que tales campos, generados por la conciencia individual, interactuarían y se
combinarían, mostrando, en último término, una presencia global. Puesto que vivimos ocupados (concentrados) en
nuestras existencias, queda poco espacio para generar estructura en dicho campo,
de manera que se vuelve aleatorio e indetectable. PERO, OCASIONALMENTE, SE DAN EVENTOS A
ESCALA GLOBAL (espontáneos o inducidos) QUE NOS HACEN CONVERGER EN UN FOCO
COMÚN Y EN UNA COHERENCIA INUSUAL DE PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS.
“Para estudiar el efecto de una posible conciencia global, los
investigadores de Princeton han creado una red
expandida por todo el mundo de aparatos que censan o responden a la coherencia
y a la resonancia en el dominio mental,
llamados GNA (Generadores Numéricos Aleatorios), los cuales consisten,
básicamente, en un contador binario que se detiene al azar en cualquier fase
del conteo, informando, vía Internet, Una corriente continua de datos es recibida,
vía Internet, archivada y correlacionada con eventos capaces de evocar
globalmente dicha “conciencia”: sucesos como desastres, concentraciones ante
llamados pacíficos o violentos, bombardeos, actos terroristas,
meditaciones mundiales, la caída de las torres el 11S”… insistimos en que no es apropiado denominar
conciencia tal estado psíquico deliberada o inconscientemente inducido, sino
que es preferible denominarlo mente global.
“El proyecto GCP comenzó a registrar información (datos) en agosto
de 1998. Hoy abarca más de 50 sitios
(estaciones) alrededor del mundo, cada uno de ellos enviando información
segundo a segundo. Aquí describimos todos los aspectos y liberamos el acceso a
ellos”, afirman en Princeton.
Si este
experimento demuestra que el “Campo de Conciencia Global” descubierto, o como quiera
que se denomine, en cuanto campo tiende a abolir la indeterminación, por
lo menos en la funcionalidad del detector o, si se quiere, la probabilidad que
rige la secuencia de las detenciones (ver nota 1 al final), que “es una de las
características fundamentales de la realidad atómica que rige todos los
procesos, incluyendo la existencia de la materia” según Capra, entonces estamos
en presencia de una relación causa-efecto entre dicho campo y – por lo menos –
las cargas/partículas eléctricas que hacen funcionar básicamente al contador… Capra, más adelante, cita a Henry Stapp (1971) sosteniendo que “estas tendencias o
probabilidades no son probabilidades de
«cosas», sino más bien probabilidades de interconexiones”.
Antes de que se instrumentara
El trabajo que citamos a contnuación in extenso, clarifica, en
alguna medida, en qué consiste el Generador de Números Aleatorios.
Todos los subrayados son del transcriptor.
Indicios de una posible
relación entre el mundo físico y la conciencia
Las
reacciones aleatorias se alteran cuando ocurre algo importante para la
sociedad.
El artículo que sigue, titulado “Indicios de
una posible relación entre el mundo físico y la conciencia”, fue tomado de del
sitio http://www.tendencias21.net/Indicios-de-una-posible-relacion-entre-el-mundo-fisico-y-la-conciencia_a548.html y fue escrito por Eduardo Martínez
Un experimento iniciado en 1970 y presente en
65 países devela una sorprendente relación entre los acontecimientos
importantes para la sociedad humana y las reacciones físicas ¹ aleatorias. No sólo se desvían de sus
valores habituales cuando ocurre algo significativo en la sociedad, sino que la
alteración puede producirse incluso antes de que el acontecimiento relevante
tenga lugar. Ocurrió horas antes del 11 de septiembre y en vísperas del
tsunami asiático. La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía
en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la
ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.
Por Eduardo Martínez.
Una red mundial de censores - generadores de números aleatorios
muestra anomalías de funcionamiento cuando se producen acontecimientos que
afectan a millones de personas, según un experimento iniciado en 1998 y que
hoy tiene presencia en países de todos los continentes.
La red se llama The Global Consciousness Project (GCP)
y representa el primer esfuerzo internacional para explorar si la atención
social que comparten millones de personas cuando ocurren determinados
acontecimientos relevantes, puede ser medida y validada científicamente.
La red GCP
lleva operando desde hace 35 años y tiene presencia en 65 países, desde Alaska
a las islas Fidji. Funciona en todos los continentes del globo y en todas las
franjas horarias. En ella trabajan 75 investigadores, analistas e ingenieros.
Aunque está alojada oficialmente en la
Universidad de Princeton y muchos de los investigadores participantes forman
parte del estrato académico, la red GCP
no está financiada por subvenciones universitarias, sino por una serie de
patrocinadores. Entre ellos se
destacan The Princeton Engineering
Anomalies Research y The Linux
Documentation Project.
The Princeton
Engineering Anomalies Research (PEAR) fue creado en 1979 por el decano
de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, con la finalidad de
estudiar científicamente la interacción entre la conciencia humana y los
instrumentos mecánicos y físicos. Entre los artículos explicativos de esta
experiencia destaca el publicado por la revista Foundations of Physics Letters. El texto íntegro ha sido difundido
por GCP.
Conciencia y realidad
Robert
G. Jahn ha dedicado un equipo de ingenieros,
físicos, sicólogos y humanistas a desarrollar una serie de experimentos y
elaborar modelos teóricos que contribuyan a explicar el papel que juega la
conciencia en el establecimiento de la realidad física.
La búsqueda de una posible relación
entre la conciencia y la realidad material es una vieja tarea de la física
teórica que fue perfectamente explicada en 1984 por John Wheeler y Wojcieck
Zurek, cuando escribieron en su obra Quantum Theory and Measurement que son
necesarios los observadores para dar existencia al mundo ( lo
que Wheeler denominó “Universo Participatorio” y que algunos místicos modernos
lo asocian con un proceso de “cocreación de realidad” cuya vigencia normalmente
se nos escaparía al común de los mortales – nota del transcriptor). Al buscar la posible relación entre la conciencia humana y
determinados acontecimientos, el GCP
forma parte de esa línea de investigaciones.
El Proyecto GCP funciona mediante una red de generadores numéricos aleatorios
(GNA, REN en inglés). Una vez por segundo, cada GNA experimenta con 200
bits, es decir, con 200 ceros y/o unos, para determinar cuál de los dos dígitos
prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire para determinar cuántas
veces cae cara y cuántas cruz.
Este es el GNA

El GNA
utiliza la tecnología informática para generar dos números –el 1 y el 0–
continuamente, en una secuencia totalmente aleatoria, emulando así el ejemplo
de la moneda arrojada al aire, con dos posibles resultados: cara o cruz. Las secuencias resultantes se reflejan
en gráficos. Las desviaciones en estas emisiones o en sus resultados provocan
la aparición de curvas en los gráficos. ²
Leyes clásicas de cambio y de los Grandes Números
Estas secuencias se rigen por las leyes
clásicas de cambio, así como por la ley de los grandes números. Las leyes
clásicas de cambio, como las leyes de Newton sobre la conservación de los
momentos lineales, dictan que los generadores emiten igual cantidad de unos y
de ceros en cada experimento (dada una probabilidad del 50%).
La Ley de los Grandes Números, considerada el
primer teorema fundamental de la teoría de la probabilidad, establece a su vez
que la frecuencia relativa de los resultados de un cierto experimento
aleatorio, tienden a estabilizarse en cierto número, que es precisamente la
probabilidad, cuando el experimento se realiza muchas veces.
Según ambas leyes, por tanto, cada segundo
del experimento GCP se emite la
misma cantidad de unos y ceros en 65 países diferentes del mundo, al mismo
tiempo que las probabilidades de que predominen unos o ceros tiende a
estabilizarse en el tiempo en todos los experimentos, representando así la
probabilidad.
Un programa presente en cada ordenador de la
red registra las secuencias aleatorias resultantes de cada generación de unos y
ceros, memoriza esas resultantes y envía los datos, cada cinco minutos, al
servidor central de Princeton, donde son comparados informáticamente con los
datos obtenidos por el mismo procedimiento por el resto de la red.

Impacto social y aleatoriedad
Lo que ha sorprendido a los científicos es
que cada vez que ocurre algo que tiene un gran impacto social, las
secuencias de estos generadores numéricos aleatorios se alejan de los valores
habituales, mostrando desviaciones extraordinarias. Han constatado que un
fenómeno social impactante influye en el comportamiento del generador, tal como
sugiere la metáfora del gato de Schrödinger.
Por ejemplo, si después de varios años
de arrojar monedas al aire se establece que en un 35% cae cara y un 65% cae
cruz, esos valores cambian radicalmente cuando ocurre algo importante que capta
la atención de mucha gente en el mundo, desviándose de los valores ordinarios.
Estos cambios en los
comportamientos aleatorios se han detectado en una serie de episodios, como el
bombardeo de una embajada, el ataque “terrorista” del 11 de septiembre, una
catástrofe aérea o una toma de rehenes. Incluso en el reciente tsunami
asiático.
Los generadores
funcionan constantemente, generando millones de números y gráficos segundo a
segundo, día a día, extraídos del ruido cuántico. La mayoría del tiempo, el
gráfico que refleja los resultados de este juego aleatorio se mantiene más o
menos en una línea plana, que refleja la probabilidad.
Cambio sorprendente
Sin
embargo, el 6 de septiembre de 1997, cambió: el gráfico subió hacia arriba, registrando un cambio
repentino. Los científicos lo achacaron a la atención centrada de millones de
personas en el entierro de Diana de Gales en la abadía de Westminster.
En otros momentos del experimento,
importantes acontecimientos sucedidos en el mundo hicieron variar las
fluctuaciones aleatorias derivadas de las máquinas GNA: el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, la tragedia
submarina de Kursk, las vísperas de año nuevo…
Predicciones de catástrofes
Sin embargo, lo más sorprendente estaba
aún por llegar. El 11 de septiembre de 2001, cuatro horas antes de que las
torres gemelas sufrieran el ataque “terrorista” de dos aviones suicidas, los
gráficos comenzaron a trastocarse, como si la conciencia humana previera que
algo terrible, impactante e importante para la comunidad global estuviese a
punto de suceder.
Las desviaciones registradas el 11S en las
pulsiones aleatorias no pueden atribuirse a alteraciones electromagnéticas ni a
excesivo uso de los móviles, tal como explican los protagonistas de esta
experiencia en el Journal of Scientific Exploration.
Para
los científicos, aquellas cuatro horas fueron extrañas: no sabían lo que estaba
pasando para que los números variaran, y se quedaron atónitos cuando
descubrieron que quizá lo que había afectado a los gráficos era un hecho que,
para cuando éstos habían comenzado a cambiar, aún no había ocurrido.
En aquel momento, las transformaciones en el
orden numérico parecieron un fruto del mero azar. Sin embargo, en diciembre de
2004, las máquinas parecieron volverse locas de nuevo. Veinticuatro horas antes de que sucediera el inmenso
terremoto del Océano Índico que tanto afectara al Asia sur oriental, devastando
la costa y matando a 250.000 personas, los gráficos se trastocaron de nuevo.
Algunos científicos insisten en que todo
puede ser casualidad, a pesar de que el equipo de Princeton señala que es
muy difícil cambiar el orden aleatorio de los números que se están generando
precisamente al azar, sin que haya una causa de peso para ello.
Relación desconocida
El doctor Nelson, miembro del equipo de
Princeton, en declaraciones a RedNova, señala -
sin embargo - que la importancia de los resultados registrados en los
gráficos radicaría en que, a pesar de que todos funcionemos
como individuos, pareciera que hay algo
superior, un elemento común en nuestras conciencias, un elemento global, si
bien cuando se habla de conciencia global se trata únicamente de una metáfora.
La investigación, aunque ya tiene 35 años,
está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien
sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el
mundo físico y el mundo de la conciencia.
Domingo 20 Febrero 2005
Eduardo
Martínez
Notas
1.- ¿Por qué “reacciones físicas?
¿Acaso una reacción física podría hacer que un contador binario diseñado para
que se detenga aleatoriamente, lo haga
de una manera determinada sólo porque la gente se emociona? Pongamos el
ejemplo de un dado que es lanzado sucesivamente, mostrando en cada tiro caras
distintas al azar… ¿podrían ir cayendo
series iguales de números alternadamente hasta repetir, de manera indefinida,
sólo un número determinado, sólo porque ocurrió un tsunami, por decir algo, y
se generalizó un estado de pánico? El
experimento insinúa que las series se irían volviendo cada vez menos aleatorias
en función directa del grado de emoción colectiva, sea esta positiva o negativa: ¿De qué manera
influye la alteración de la normalidad
emocional con el azar?... A decir
verdad sólo podemos asociar esta relación de dependencia con la teoría del Campo Neuronal de Grinberg
o teoría de la Sintergia, la cual plantea que las neuronas pueden generar un
campo de fuerza en capacidad de alterar la realidad, en este caso las cargas
del contador binario.
2.- No deja de llamar la atención el hecho de
que el campo mental bajo estudio comienza a
detectarse justamente cuando la energía del inconsciente, actuando extracerebralmente,
altera, de alguna manera, como resultado de la coherencia creciente,
“algo” que antes de dispararse el
fenómeno, se comportaba aleatoriamente, es decir, que jugaba al azar, para
después comportarse determinísticamente.