Psicología y Mística

 

NOTAS SOBRE EL EGO, LA  MENTE Y LA CONCIENCIA

 

Miguel Paz Bonells

 

La verdadera mística es un estado interior que resulta cuando un ser humano siente la necesidad de vivenciar la Unidad de la Creación…

 

 

El lenguaje humano puede verse como un medio codificado y estructurado de tal manera que puede representar la realidad, entendiéndose por tal el conjunto de elementos que percibe normalmente el sujeto humano al interrelacionarse con el entorno a través de los sentidos.

 

Para este enfoque, la realidad es un resultado, mejor dicho, es una COCREACIÓN que resulta de la interacción entre un psiquismo y su entorno, o entre un conjunto de psiquismos y su entorno…  ello se parece un poco a la noción que introdujo Wheeler en la física, cuando sostuvo que el universo percibido normalmente por el físico era “participatorio”, es decir, que era lo real Interpretado, pues toda aprehensión debe ser interpretada, primariamente por la conciencia, pero si está al mando la mente, entonces es la mente la que interpreta lo percibido, recurriendo a la experiencia y/o al conocimiento: esta es la representación.

 

 

Textruta: Representación esquemática de la estructura del Ser y el Ente,  basada en una idea Teosófíca.

 

 

 

 

 

La idea, por definición, es la representación mental de un objeto pero, en

 cuanto pensamiento, viene a ser la organización de imágenes que facilitan la ideación (pensamiento reflexivo), entendiendo por imagen la integración de elementos correspondientes a diversas representaciones.  Cuando alguien dice “tengo una idea”, empieza a procesarla con el pensamiento/lenguaje, pero si careciese de lenguaje, igualmente podría tenerla, utilizando su imaginación superior y ejecutarla, mediante la voluntad.

 

La representación tiene lugar en la mente, pero no puede ser procesada en el tiempo sin los pensamientos, que responden de una manera absoluta al código del lenguaje, lo cual implica que sin lenguaje no hay pensamiento; ello, a su vez, demuestra, de manera contundente, que la mente es un procesador y nada más.

 

La mente es un procesador auxiliar de la conciencia que atiende exclusiva-mente la funcionalidad del ente. Según ciertos místicos, la mente es una especie de eslabón o foco entre la personalidad y el ego: la memoria consciente o subconsciente de las impresiones de los acontecimientos registrados… pero existe, también, según esas corrientes, una memoria supra-consciente, que es el archivo de todas las facultades adquiridas durante el proceso existencial. Por cierto, teniendo en cuenta que referimos la Conciencia al Ser, conviene plantear suscintamente la diferencia entre ente y ser, que según Francisco Suárez (Sobre el Concepto del Ente), puede plantearse de la siguiente manera: “El ser es lo que hace que el ente sea, es decir, lo que hace que sea aquello que posee un Ser”.

 

La mente procesa en el tiempo (pasado-futuro), mientras la Conciencia sólo atiende al instante, al “aquí y ahora”.  La conciencia, por su parte, no puede ser bloqueada porque no utiliza lenguaje alguno: es el verdadero perceptor, o el perceptor último del proceso cognitivo, una especie de testigo, como afirma Osho,  y posee dos facultades propias: la Intuición y la voluntad; la primera sabe y la segunda mueve: podría afirmarse que la Conciencia “piensa” mediante la intuición y la imaginación.

 

 

Según Ramtha, un Ser canalizado por J. Z. Knight, la mente es el producto de la acción de los flujos de conciencia y energía en el cerebro que crea formas de pensamiento, segmentos holográficos o patrones neurosinápticos llamados memoria.  Los flujos de conciencia y energía representan la fuente de potencia del cerebro, pues lo mantienen vivo; la capacidad de pensar de una persona es lo que la provee de una mente.

 

Cada vez que la conciencia percibe algo nuevo, procede inmediatamente a codificarlo utilizando la mente, pero aunque no lo codifique puede mantener la percepción y actuar o imaginar, porque la Conciencia es superior a la mente.

 

El cuerpo humano, por sí mismo, es como un robot que puede ser manejado por la mente o por la conciencia, mediante un mecanismo parecido a lo que en lógica funcional se conoce como una compuerta “or”: si me miro una mano y digo “voy a mover el meñique izquierdo”, lo deseo y lo hago, la mente mueve al robot.  Si me miro la mano sin pensar absolutamente nada, en silencio mental, sin utilizar ningún código lingüístico, y muevo el meñique izquierdo porque “quiero”, la conciencia mueve al robot.

 

Si me detengo,  percibo un peligro y me devuelvo, actuó la conciencia.

 

Si me detengo y hago un análisis del cual infiero que hay un peligro y me devuelvo, actuó la mente.

 

Si dejo de pensar, es decir, si no utilizo el código del lenguaje y trato de asociar percepciones con intuiciones para actuar o simplemente para saber algo, ello requiere un esfuerzo especial, porque al no haber pensamiento estoy funcionando sin la mente y fuera del eje del tiempo, es decir, con la imaginación pura más la intuición y la voluntad.

 

El budismo Zen podría interpretarse como el arte de aprender a deshabitar la mente para residir en la Conciencia…

 

Una práctica interesante consistiría en detener voluntariamente el pensamiento para, en silencio mental, habitar la Conciencia o, como diría Osho, para residir en la No-mente.  Los términos en realidad no importan: se trataría de permanecer despiertos en silencio mental, quietos o en movimiento, desplazándonos, haciendo lo que siempre hacemos… ¿cuánto tiempo podríamos durar en dicho estado?  Si nos hemos pasado toda la vida condicionados por una cultura de la mente y para la mente, mejor dicho, absolutamente identificados con ella, desde luego, no va a ser fácil ubicarnos en la Conciencia sintiéndonos testigos.  El término “testigo” es de Osho y me parece importante decirlo para que no quede la menor duda de que no hay pretensiones de originalidad en nuestras palabras: lo importante es retomar las ideas importantes para reconstruir el reto que representa para un ser humano normal descondicionarse, desarrollando una comprensión de su propia mecanicidad.

 

EL ENTE

 

El ente existe (tiene comienzo y tiene fin), procesa con la mente para conocer (pensamiento), se mueve con el deseo, piensa dentro del eje del tiempo, hace historia, utiliza la lógica formal, aprende, tiene bancos de memoria: su aprendizaje constituye la experiencia.

 

El ente en cuanto vehículo físico es un vehículo semi-automatizado, que le permite a la conciencia crecer, auto realizándose inmersa en el proceso existencial. 

 

El ente integralmente considerado, sin embargo, incluye la conciencia de la esencia o alma, que es una realidad evolutiva. Por lo menos así lo plantean ciertas corrientes místicas. El desarrollo de la conciencia del ente, se procesa bajo la vigilancia de la Conciencia del Ser; es como un niño que es enseñado a nadar por su padre, un campeón olímpico: mientras logra que el aprendiz nade por sí mismo podría parecer, para un observador desprevenido que, debido a la distancia, se confunde y los ve como un solo nadador,   que es un nadador torpe…  pero tan pronto el joven aprende tanto como él, los dos se fundirían y el observador pensaría que está ante un gran nadador: así podría explicarse el proceso de despertar que experimenta la conciencia del ente humano, bajo el tutelaje de la Conciencia del ser. 

 

La conciencia es; no procesa: intuye; se mueve con la voluntad, intuyendo,  dentro de un manejo de sucesivos  instantes que solucionan la contradicción entre el tiempo y el no-tiempo; no hace historia, pues utiliza la lógica dialéctica: ¹ su aprendizaje es la Sabiduría.

 

Dentro de la relación Ser-ente, la conciencia (del ente) se desarrolla a través del proceso existencial, conteniendo, en sí misma, todos los potenciales para  Ser y eventualmente fusionarse con él, con el Ser, noción que se halla, prácticamente, en la esencia de toda religiosidad.  La mente, por sí misma, carece de ese potencial y sólo puede competir en cuanto su capacidad de procesamiento.

 

Se pueden apreciar tres esferas fundamentales coadyuvantes de la percepción, representando la conciencia como un punto geométrico: ²  la esfera instintiva, la esfera afectiva y la esfera lógica.|

 

                                                 

 

 

EL EGO

 

El llamado “ego” representa, realmente, una multiplicidad, pues viene a ser, además de la identidad o “mí mismo”,  el conjunto de pensamientos que sustentan y justifican los defectos psicológicos… Desde este punto de vista no existe nada que pueda denominarse “individualidad” en el contexto psicológico

 

 

                                                                       

                                               

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

normal, pues el comportamiento asociado está generalmente condicionado por diferentes defectos caracterizantes, como la envidia o la crueldad…  Pedro Ouspensky dibujó una vez la mente humana como un círculo lleno de pequeños cuadros, cada uno con la palabra “yo” escrita adentro:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Así que un ser humano normal se halla sicológicamente fraccionado, lo cual se refleja en el estado de su mente: esa es la esencia del conflicto cuando alguien “hace” algo que lo inculpa, frente a lo cual sostiene que “no sabe por qué lo hizo”.  Si se recuerda lo que ya sostuvimos en el sentido de que la “máquina humana” puede ser movida tanto por la mente como por la conciencia, y se da el caso de una conciencia muy poco desarrollada, entonces estamos frente a un señor del pensamiento, lo cual podría ser muy fructífero, desde el punto de vista intelectual, si no se tratase de pensamientos egoicos-asesinos, por decir algo, que podrían mover el sujeto a cometer un crimen, impulsado por fuerzas que no está en capacidad de entender ni de controlar.  Igualmente podría robar o calumniar a alguien.  Después vendría un arrepentimiento proporcional al nivel de conciencia o de ser, pero si la conciencia es nula su crueldad no tendría límites… podríamos afirmar que ese sujeto carecería de compasión, es decir, de la capacidad para sentir lo que siente el otro.

 

El ego o “yo psicológico” SIN DEFECTOS vendría a ser la id-ENTE-idad, es decir la noción que de sí misma posee el ente para pode existir, vivir-en-el-mundo… lo cual conlleva todo un proceso de vivencias y de luchas que se desenvuelven, entre otras, bajo la ley del Libre Albedrío.  Recuerden que las impresiones son complejas y contienen elementos/componentes/asociaciones energéticas de tipo intelectivo, sentimental, instintivo, etc.   Si el ente no ha procesado cabalmente una impresión, procediendo a comprenderla debidamente, asimilándola como una experiencia positiva en el aquí-y-ahora, se forma un ego, digamos una energía que se estanca, que cristaliza mal en la mente y adquiere la capacidad de mover el robot.  Esa energía negativamente cristalizada se vuelve residente y permanecerá en la mente hasta que no sea observada (auto-observada), reconocida, comprendida y trascendida.  Veamos un ejemplo: un ente debe defenderse de un ataque y en el proceso desarrolla el ego de la crueldad.

 

El ego de la crueldad vendría, dentro de lo planteado, a ser un pensamiento asociado que de alguna manera se ha vuelto autónomo, permaneciendo oculto en la mente mientras no sea evocado o él mismo decida presentarse en el consciente debido a una percepción determinada o a una asociación mental… una vez instalado, mentalmente, en el consciente, el ego de turno tenderá a tomar las riendas de la “máquina humana”, lo que hemos llamado el robot, de una manera que es directamente proporcional al subdesarrollo de la conciencia, actuando intempestivamente como un deseo incontrolable.  La autobservación sicológica, digamos  un  estado especial de atención, de auto-percepción, lo cual respondería a un grado relativamente avanzado de conciencia, podría representar la solución situacional para alguien que no haya podido aún proceder a una disolución técnica de sus factores egoicos subjetivos.

 


 

 

 

Debe entenderse, sin embargo, que dicho ego representa una funcionalidad de la personalidad, dentro de la   mente, indispensable para que pueda cumplirse el proceso existencial, mientras no permitamos que se desarrolle excesivamente.  Algunos filósofos místicos sostienen que no se trata de aniquilarlo sino de saber convivir con él, logrando que crezca la comprensión de lo transpersonal,  hasta trascenderlo, PARA LO CUAL ES MUY IMPORTANTE ANALIZAR REFLEXIVAMENTE SU GÉNESIS, ES DECIR, SU ORIGEN, DESCONECTÁNDOLO DE TAL MANERA DEL PASADO, ELIMINANDO TOD CONTENIDO DE CULPA,  HASTA QUE SU ENERGÍA SE DISUELVA, CONVIRTIÉNDOSE EN LA VIRTUD QUE ANTITÉTICAMENTE REPRESENTABA, ES DECIR: EN SU CONTRARIO.  Si odio, lo hago porque en esa misma medida no hay amor en  esa manifestación y al comprenderlo TODO y trascender ese pasado, el componente de odio se transmuta en amor.

 

EL SER

 

Hablemos ahora del Ser y del alma.  La Creación es el Todo y representa una Unidad, es decir, el Universo, lo cual significa algo así como “muchos en uno” o “la unidad en la diversidad”: se trata de la “Unidad Múltiple Perfecta”.  Eso que es Dios, la Creación como Hiperconciencia e Hipervoluntad, es una no-mecánica que de alguna manera se particulariza para adquirir conciencia de sí en una especie de juego que ha sido concebido por ciertos filósofos místicos como eso: un juego, la vida libre en su movimiento, como dijera cierto pensador místico. Es sólo  una manera de explicar algo que es muy difícil de explicar normalmente.  Esa voluntad de auto experimentarse, en cierto momento de la Creación Evolutiva,  se traduce inicialmente como un punto de conciencia particularizado y, posteriormente,  en una esencia humana o alma embrionaria, pues ya hemos dicho que todo ente es evolutivo, y finalmente en una expresión corporal humanizada, es decir, en un cuerpo, una personalidad y una mente.  Pero detrás de esa alma, que viene a ser una especie de interfaz entre la expresión personalizada en el mundo físico como un hombre o una mujer, ES el otro principio que los orientales denominan el Atman, conectado directamente con la Creación.  Los nombres no importan, mientras haya congruencia.  En algunas canalizaciones modernas lo denominan Sobre-alma (Oversoul, en Inglés), lo que vendrían a llamar “el Ser” algunos filósofos, el

 

 

espíritu… ya hemos dicho que se trata, tan sólo, de denominaciones.

 

Veamos una figura que ilustraría esta idea:

El círculo azul central representa eso que es Dios y los triángulos azules, millones de ellos, los seres, conectados con la parte recta de las flechas que representan las almas, mientras las puntas de las flechas verdes representan los cuerpos humanos, con su personalidad, etc.  Los cuerpos son simplemente medios apropiados, vehículos que le permiten al alma expresarse en el mundo y experimentar en él, porque aquello que ES no tiene principio ni fin.

 

Estrictamente hablando, que el cuerpo físico muera representa una economía magnífica dentro de ese gran proceso de reciclaje que es la creación.  La personalidad, por su parte,  no es más que una caracterización necesaria para que el alma pueda actuar en el mundo, pero su carácter es existencial y debe morir.  

 

Es importante insistir en la personalidad  ya que esta perece más o menos con el cuerpo físico en el momento de la muerte, porque es energética y se desenvuelve exclusivamente en  el eje del tiempo.  El círculo punteado más externo representa la “frontera” que “separa” nuestro espaciotiempo convencional de lo que algunos denominan el no-espacio o el hiperespacio, es decir, toda la dimensionalidad superior. En  el momento de la muerte el alma (Inicio de la flecha verde que media entre el Atman y el Cuerpo) se retrae, dejando en su mundo al vehículo que utilizaba para manifestarse allí, esa especie de disfraz que nos permite hacer un papel en el mundo, la opera mundi, de manera que no hay futuro, tampoco para la personalidad, la cual, según la mística, termina desintegrándose como el cuerpo físico

 

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¹ Lo que denominamos “Lógica Dialéctica”, sin duda, es un producto de la cultura humana, pero un producto que evoluciona a partir de la sabiduría que en Occidente se detecta a partir de Heráclito y que determina un hallazgo filosófico importante: el de que a la verdad no se llega con la mente, por que la mente, dada la inmadurez  del alma humana, puede llegar a “comprometerse” con pensamientos que, al fortalecerse en el tiempo, se presentan como factores psicológicos “egoicos”, determinantes, que se reciclan a sí mismos a partir de su propia motivación… Esos pensamientos “actúan” como si tuvieran vida propia y su única “meta” es la auto complacencia, no lo real ni la verdad.   Nos parece que el planteamiento fundamental de una dialéctica depurada, es decir, de una dialéctica que no posea ninguna toma de posición previa, como en el caso de la denominada “materialista” por el marxismo, debe consistir en un método altamente dinámico, capaz de aprehender la realidad en movimiento, tal cual es, sin complacencia alguna (ver planteamiento de Gurvitch en “Dialéctica y Sociología”), para adecuar la representación con eso “que ES”, la verdad,  según San Agustín.

 

² Tal vez fue Pitágoras quien afirmó que Dios podía verse como una círculo,      – una esfera, diríamos – cuyo centro se encuentra en todas partes y su circunferencia en ninguna.  De ello puede colegirse que Dios es un conjunto infinito de puntos de conciencia.

 

MPB - 2005

 

Carta recibida de una lectora del trabajo: la Psicóloga mexicana Laura Pérez Melo:

 

12-06-06

 

Miguel:

 

Me encantó tu texto y en realidad déjame decirte que...no tengo absolutamente nada que objetar.

 

Al contrario, me parece que haces una perfecta delimitación de los diferentes niveles que abordas así como de tus categorías de análisis. Esto en un sentido metodológico.

 

Desde un punto de vista lingüístico me parece un texto muy claro y coherente desde una perspectiva tanto lineal como global,

 

Atendiendo al contenido, algo que me encanta de tu enfoque es que estableces un puente -que yo sostengo como necesario metodológica y epistemológicamente- para concretar un proceso de desarrollo espiritual. Este enfoque al que me refiero tiene que ver con la consideración de tres niveles básicos: el intra (ofrecer puntos de referencia con respecto a la relación y el conocimiento de uno mismo), el inter (ofrecer puntos de referencia que nos permitan comprender la naturaleza de nuestro accionar en el mundo) y el trans (que considera el salto hacia otro nivel cualitativamente superior); lo cual facilita -enorme- la comprensión.

 

Las reflexiones sobre el desarrollo espiritual no pueden validarse a partir de una construcción teórica más que se convierta en un discurso solamente, sino a partir de generar una comprensión íntima y creo que la propicias.

 

En lo personal, el texto, me ayuda a integrar nociones dejándome muy clara la diferencia entre nuestras construcciones yoicas producto del aparato mental cuando éste domina determinando nuestro devenir y, la manifestación de la conciencia -que a través de una atención dirigida- emplea a la mente como instrumento para reordenar y acomodar nuestra experiencia estableciendo nuevas interconexiones.

 

Ahora comprendo tu noción de que la conciencia "codifica".

 

Esto implica que cuando la conciencia asume el poder, nuestro proceso de codificación de la realidad deja de ser un evento mecánico para convertirse en un proceso reconocido modificando el efecto de todas las impresiones, que nacen en nuestra interacción con el mundo pero que terminan escindiéndonos en nuestro interior y en nuestra relación con todo lo que es. ¿Es correcto?

 

Desde esta perspectiva comprendo mejor el concepto de máquina humana que en un primer momento me brincó. Digamos que somos entes biológicos movidos por la mente o por la voluntad de la conciencia según el caso ¿es así?.

 

O... más bien, mientras somos movidos de manera mecánica por la mente a través de miles de impresiones que "han dejado en nosotros una infinidad de huellas recibidas sin beneficio de inventario" -diría Gramsci- nos reducimos a máquinas humanas, pero una vez que nuestra conciencia toma el mando entonces, quizá, dejamos de ser máquinas para trascender hacia el verdadero "ser" porque al tener la posibilidad de reconocernos, nuestro accionar en el mundo obedece a otra lógica que se expresa como "YO ESTOY AQUÏ" "YO SOY"... ¿podría ser así?

 

¿Voy bien? o todavía estoy perdida en el espacio sideral.

 

 

Espero saber pronto de tí

 

Con todo mi cariño,

 

Laura

 

Me encanta compartir contigo un mundo en el que...

SÓLO EL AMOR PREVALECE --------------------